Temas: Lo que se deja por seguir a Cristo y Cuaresma - CATOLIN

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Bandadas > 2019 > Abril
"Lo que se deja por seguir a Cristo y Cuaresma"
Tema 1
CATOLIN
Xalapa, Ver.12 Abr 19. 16:20 Hrs.

Alejandra Villegas Hernández (26 años)
Lic. en Geografía y Derecho
Miembro de la RCCES “Nueva Jerusalén”

    Seguir a Jesús implica más que un “SÏ” … seguir a Jesús es subir la montaña llevando una vida de oración, servicio y sacrificio, por tanto; ciertamente decidirte a seguir a Cristo Jesús implica desprenderte de muchas cosas y no es sencillo.
 
    En lo personal te comparto que hace algunos años de rodillas ante Jesús Sacramentado tuve el valor de preguntarle: “Señor, ¿Qué debo hacer para seguirte? –y digo “tuve” una porque no es fácil aceptar su voluntad, por ello; insisto que implica más que un “SÍ”, y otra porque no sabía cómo seguirle- claramente, Él me dijo: “No lleves nada, mi gracia te basta” y ante su respuesta en mi libertad decidí dejar muchos “gustos” … dejé de estar en mi comodidad para seguirlo con radicalidad, poniéndolo incluso por encima de todo y todos, dejando mi familia, mi noviazgo, mis amistades, mi trabajo, el  “materialismo”, etc… no fue sencillo puesto que, al otro no le agrada y hasta hoy se me siguen presentado muchos momentos de tentaciones, de persecución, de división y de críticas que podrían hacerme dudar y cambiar de decisión, sin embargo; sigo convencida en seguirlo aunque tenga que dejarlo todo, porque sé que quiero entregar mi vida a su servicio con sacrificios y oración, sé que la recompensa es el Reino de los Cielos y no tengo miedo a dejarlo todo para seguirlo… aunque también día con día anhelo que no me mueva esa recompensa sino más bien me mueva el amor mismo a mi Señor Jesús.
 
    No es sencillo en lo absoluto, pero de lo que estoy segura es que vale la pena. Desde aquel día en que le dije que quería su voluntad en mi vida y que estaba dispuesta a dejarlo todo por seguirlo, no cabe duda que me ha acompañado en cada paso porque Dios salva al que cumple su voluntad. ¡Ánimo! si estas en este camino doy gloria a Dios, y sino; te invito a que le preguntes al Señor que quiere de ti con corazón sincero, porque el Señor no se deja impresionar por apariencias.



Astrid Cabrera de los Santos (19 años)
Estudiante de Medicina
Miembro de la RCCES “Nueva Jerusalén”

    “Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme” (Salmo 50, 12).
  
    La cuaresma más allá de ser una fecha litúrgica es una oportunidad imperdible de hacer un acto de conversión. Su duración es de 40 días, porque hace referencia al desierto que Jesús vivió antes de salir a su vida pública; sin embargo, quisiera que durara los 365 días del año, pues orar, ayunar, sacrificarse, reparar y dar limosna es algo que se debe hacer siempre, puesto que todos esperamos la venida de Jesús y queremos tener un corazón puro y unas manos inocentes para poder ser dignos de habitar en su ciudad santa. Así al tratar de hacer estas acciones cada día, nuestros pasos van dirigiéndose por el camino de la salvación, nos ayudan a domar nuestras pasiones y con la gracia de Dios, caminamos con santidad y justicia todos los días de nuestra vida.
  
    “Oración, ayuno y limosna” es lo que la Iglesia Católica nos exhorta a realizar de manera fervorosa; esto nos ayuda a ser más humildes, a tener un sentido de arrepentimiento y conversión, a tener dolor por nuestros pecados y conciencia de nuestra fragilidad y mortalidad.  Así como dice San Pablo en la segunda carta a los Corintios: “En nombre de Cristo os suplicamos: ¡reconciliaos con Dios!”
 
    Esta invitación debemos hacerla un hábito, pues ¿No Cristo ya se sacrificó mucho para salvarnos? Ahora nos toca a nosotros, como decía Santa Clara de Asís: "orar y sacrificarse por aquellos que no lo hacen, y así consolar al amor que no es amado".



Jessica de la Cruz (20 años)
Estudiante de Administración de Empresas
Miembro de la RCCES “Nueva Jerusalén”

    El conocer a Cristo y tener un encuentro verdadero con Él no puede dejar un corazón de la misma forma de cómo se encontraba antes, pues implica un cambio en el interior de cada persona que la motiva a hacer una transformación; cambio que se nota también de forma externa, en algunas personas se da de forma rápida y en otras de una forma más lenta.  
  
    Un corazón que se ha dejado seducir por el Señor, anhela abandonarse enteramente en Él, por lo cual hay muchas cosas que va dejando en el camino tras Jesucristo, este puede ser un camino de cruz o un camino sin pesar, pero ambos llevan a la gloria eterna si no se alejan de la verdad.
  
    Existen muchos testimonios de santos que se han despojado de muchos bienes materiales como San Francisco de Asís, que siendo de una familia adinerada lo dejó todo por seguir a Cristo; de igual forma Santa Teresita del Niño Jesús se despojó de sus gustos y en las cosas más pequeñas encontró la forma de ser grata a los ojos del Señor.
  
    Si tú buscas crecer en el camino de Dios, debes tener en cuenta que Él te llama a abandonarte en sus manos, a confiar plenamente en Él y a dejar todas aquellas ataduras que te impiden avanzar, puede que duela, pero ten por seguro que todo valdrá la pena.



Kathia Elizabeth Ortega García (23 años)
Lic. en Publicidad y Relaciones Públicas
Miembro de la RCCES “Nueva Jerusalén”

    ¿Dejar algo por Cristo? yo he decidido seguirlo, sí, pero… y ¿si Cristo me pidiera dejarlo todo? esta pregunta ha resonado en mi cabeza hace ya más de unos meses. Al principio me parecía algo muy fuerte, y no digo que no sea fuerte, porque lo es, pero también he reflexionado las palabras que Jesús dice: “El que quiera seguirme, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga” (Mateo 16,24).
  
    Recuerdo que hace casi un año en un concierto de la banda dESciende para los seminaristas escuché un canto que decía así: “Cerca de Cristo quiero estar… Cristo es mi vida y es mi felicidad, Cristo es mi fe, no hay nadie más… NADIE MÁS”, en ese momento estaba pasando una pequeña situación de dolor en mi vida y sentía un vacío en mi corazón, recuerdo que llena de lágrimas experimenté como Cristo me decía que quería llenar mi alma, pero que eso implicaba renunciar a muchas cosas y aunque en ese instante no dimensionaba todo lo que conllevaría, dije “Sí”, sin pensarlo, pues dentro de mi tenía y tengo la seguridad de que la verdadera felicidad y plenitud está solo haciendo la voluntad de Dios.
  
    Y así fue, tuve que dejar personas, situaciones, gustos, en fin… “mis quereres” y comenzar a buscar su querer en mi vida, y aunque no puedo decir que todo ha sido fácil, si diré que jamás imaginé que cambiaría tanto mi vida, que mi corazón estaría tan lleno de su gracia como hoy, porque no sólo es “renunciar”, sino es también buscar tener el mismo querer que Jesús, y así, todo será más fácil. Tal vez Dios me pida más, pero bastará su gracia para hacer su voluntad.



El autor prefiere ser anonimo

    El escuchar estas palabras evoca en nuestro interior un cuestionamiento de que cosas tengo que dejar para poder seguir a Cristo, esto trae una implicación que resuena en el interior del hombre del cual debe discernir a que pertenecías y a que debes desprenderte. Podemos ser como el joven rico que paso toda su vida cumpliendo la ley, pero le faltaba dejar las cosas materiales, Jesús le pide que reparta cuanto tiene y de la expresión de alegría paso a la tristeza.

    Cristo llama al hombre a renunciar a lo que más ama, haciendo una invitación de salir de nuestro propio yo, para ir en busca de la felicidad que nos ofrece; desprendiéndose de aquello que nos detiene a caminar a su lado.

    Jesús invita a tomar una decisión crucial en la existencia de la persona, así expresa en el evangelio "Si alguno quiere venir a mí y no se desprende de su padre y madre, de su mujer e hijos de sus hermanos y hermanas, e incluso de su propia persona no puede ser discípulo mío” (Mateo 14,26).
    No es que tengamos que romper los lazos familiares de una forma tajante, sino que Jesús quiere darte una nueva vida con Él, en la búsqueda de la mejor versión de ti, y dejar todo por él y guiarse por su amor.

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