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2 mujeres laicas que sufrieron y ofrecieron su dolor a Dios, han sido beatificadas

- María Antonia Samá y Gaetana “Nuccia” Tolomeo, mujeres laicas han sido beatificadas.


Por: Alejandra Villegas
CATOLIN
Gaetana "Nuccia" Tolomeo y María Antonia Samá. Foto por: aciprensa

    Xalapa, Ver. 05 Oct 21. 21:50 hrs. (CATOLIN).- María Antonia Samá y Gaetana “Nuccia” Tolomeo, mujeres laicas que sufrieron parálisis durante décadas, ofrecieron su dolor a Dios, y han sido beatificadas el pasado domingo 3 de octubre en Catanzaro, Italia.

      La celebración se llevó a cabo en la Basílica de la Inmaculada Concepción en la que presidió el Cardenal Marcello Semeraro, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, y fue concelebrada por Mons. Angelo Raffaele Panzetta, Arzobispo de Crotone-Santa Severia y Administrador Apostólico de Catanzaro-Squillace.

       En cuanto al testimonio de las beatas, el vicepostulador de la causa, P. Pasquale Pitari, dijo que “son las primeras en la historia milenaria de la Arquidiócesis”, dos mujeres que sufrieron mucho y que ofrecieron su sufrimiento por la salvación de las almas de sus hermanos.

       María Antonia Samà nació el 2 de marzo de 1875 en el sur de Italia. A los 22 años sufrió una grave artrosis que le ocasionó que se quedara paralizada con las rodillas levantadas , en esa posición quedó acostada or casi 60 años, ofreciendo al Señor todos sus sufrimientos.

       María Antonia a pesarse de ser laica, la gente del pueblo la llamaba “la monja de San Bruno”, esto dado a que de niña fue curada de una infección por intercesión de San Bruno de Colonia.

       Muchos la visitaban para pedirle consejos y oraciones, y en ella encontraban paz y serenidad. Con ella rezaban el Rosario tres veces al día.

       Murió el 27 de mayo de 1953 a los 78 años.

       En este sentido, el diario de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI) Avvenire, mencionó que la causa de postulación presentó a la Congregación para la Causa de los Santos las pruebas de una “curación milagrosa” de una mujer que sufría una “grave forma degenerativa de artrosis en las rodillas” y que le provocaba dolores muy fuertes.

         En cuanto a Gaetana Tolomeo, conocida como “Nuccia”, ella nació el 19 de abril de 1936. Desde su nacimiento presentó problemas para caminar derivado a una enfermedad que entonces era casi desconocida.

         De ella, el diario Avvenire resaltó que “ayudada y apoyada por su madre, por las monjas, por los sacerdotes, contemplando el Crucifijo, Nuccia inició un camino de fe que duró toda su vida con momentos de ‘angustia y tristeza’ y, a veces, de desesperación. Cuando era muy joven, durante un viaje a Lourdes escribió: ‘Me ofrecí víctima y recé por la conversión de los pecadores’”.
       En la década de 1980 escribió: “Al ver mi vida interrumpida ¡Me preocupaba abandonarme en pensamientos espantosos! En mi abrumadora necesidad de amor y protección, me volví hacia el Crucifijo. Cerca de ti, Jesús, doy gracias al Amor por haberme crucificado por amor”.

       Ofreció su inmovilidad física por la santificación de los sacerdotes. A sus 31 años escribió en una carta a un sacerdote que estaba en crisis que “todo lo que hago es rezar y ofrecer por ustedes (...). Estoy sentada en una silla de ruedas y me quedaría otros 50 años para ayudar a las almas, para ayudarlos”.

       Los últimos tres años de su vida colaboró con Radio María, en dos transmisiones en las que dictaba sus pensamientos llamados "También hay alegría en el sufrimiento" y "¡El sufrimiento es el triunfo del amor!".

       Mucha gente la llamaba o le escribía desde Italia. Mantuvo correspondencia con presos hasta su muerte el 24 de enero de 1997.

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