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24 países se consagran a la Virgen de Fátima por COVID-19
- A 36 años de la consagración realizada por San Juan Pablo II diferentes países hacen una renovación.

Por: Jessica De La Cruz
CATOLIN
Virgen de Fatima. Foto tomado de: cathopic

Xalapa, Ver. 30 Mar 20. 11:50 Hrs.- (CATOLIN).- Pidiendo por los enfermos y por el fin de la contingencia de coronavirus a nivel mundial, el Cardenal Antonio dos Santos Marto, consagró a 24 países al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón de María, el pasado 25 de marzo en la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Fátima.

    Cumpliéndose 36 años en que el Papa San Juan Pablo II consagró al mundo entero al Inmaculado Corazón de María, ahora junto a España y Portugal, 22 países más renuevan su Consagración por el fin de la pandemia.

    La renovación inició con el rezo del Santo Rosario dirigido por el Padre Carlos Cabecinhas, ante la imagen de la Virgen de Fátima venerada usualmente en la Capilla de las Apariciones.

    Dicho rezo lo ofreció por las víctimas de la pandemia, por los niños, ancianos y los más vulnerables, así como por las autoridades, los sanitarios y las familias, pidiendo a su vez, el auxilio y la protección de la Virgen.

    Al término del Rosario el Cardenal Antonio Marto realizó la consagración “con una antífona que se repitió en español y portugués: ‘Líbranos de la pandemia que nos aflige´”, así lo comunicó la Agencia Ecclesia del Episcopado Portugués.

    Durante el acto hubo algunos asistentes, quienes siguieron las restricciones establecidas por la pandemia. Sin embargo, algunos Obispos siguieron la Consagración por televisión, como tal fue el caso del Cardenal Juan José Omella de Barcelona.

    Concluida la Consagración se entonó el canto de Salve Regina y el “Ave María”, y posteriormente se llevó a cabo la Santa Eucaristía presidida por el Cardenal Marto.

    Los 24 países consagrados son: España, Portugal, Albania, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Cuba, Eslovaquia, Guatemala, Hungría, India, México, Moldavia, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Polonia, Kenia, República Dominicana, Rumania, Tanzania, Timor Oriental y Zimbabue.

    La oración pronunciada por el Cardenal Marto para consagrar a los países fue esta:

Corazón de Jesucristo, médico de las almas,
 
Hijo amado y rostro de la misericordia del Padre,
 
la Iglesia que peregrina sobre la tierra en Portugal y España -naciones que son Tuyas-
 
mira para Tu costado abierto, que es su fuente de salvación, y
 
Te suplica:
 
en esta singular hora de sufrimiento,
 
asiste a Tu Iglesia,
 
inspira a los gobernantes de las naciones,
 
escucha a los pobres y a los afligidos,
 
enaltece a los humildes y a los oprimidos,
 
sana a los enfermos y a los pecadores,
 
levanta a los abatidos y a los desanimados,
 
libera a los cautivos y prisioneros
 
y líbranos de la pandemia que nos afecta.
 
 
Corazón de Jesucristo, médico de las almas,
 
elevado en lo alto de la Cruz y palpado por los dedos del discípulo en la  intimidad del cenáculo,
 
la Iglesia que peregrina sobre la tierra en Portugal y España -naciones que son Tuyas-
 
Te contempla como imagen del abrazo del Padre a la humanidad,
 
ese abrazo que, en el Espíritu del Amor, queremos darnos unos a otros
 
según Tu mandato en el lavatorio de los pies, y
 
te suplica:
 
en esta singular hora de sufrimiento,
 
ampara a los niños, a los ancianos y a los más vulnerables,
 
conforta a los médicos, a los enfermeros, a los profesionales de la salud y a los voluntarios cuidadores,
 
fortalece a las familias y refuérzanos en la ciudadanía y en la solidaridad,
 
sé la luz de los moribundos,
 
acoge en Tu reino a los difuntos,
 
aleja de nosotros todo mal
 
y líbranos de la pandemia que nos afecta.
 
 
Corazón de Jesucristo, médico de las almas e Hijo de Santa María Virgen,
 
por medio del Corazón de Tu Madre,
 
a quien se entrega la Iglesia que peregrina sobre la tierra
 
en Portugal y España -naciones que desde hace siglos son Suyas-
 
y en tanto otros países,
 
acepta la consagración de Tu Iglesia.
 
Al consagrarse a Tu Sagrado Corazón,
 
la Iglesia se entrega a la protección del Corazón Inmaculado de María,
 
configurado por la luz de Tu pascua y aquí revelado a tres niños
 
como refugio y camino que conduce a Tu Corazón.
 
Sea Santa María Virgen, Nuestra Señora del Rosario de Fátima,
 
la Salud de los Enfermos y el Refugio de tus discípulos nacidos junto a la Cruz de Tu amor.
 
Sea el Inmaculado Corazón de María, a quien nos entregamos, quien diga con nosotros:
 
en esta singular hora de sufrimiento,
 
acoge a los que perecen,
 
da aliento a los que a Ti se consagran
 
y renueva el universo y la humanidad.
 
Amén.

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