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5 razones por las cuales orar por las Almas del Purgatorio

Xalapa, Ver. 02 Oct 21. 13:40 hrs.
CATOLIN
     Orar por las almas del purgatorio es un verdadero acto de caridad, corresponde a un acto de amor fraterno fino, eminente y ordenado.

      Dice Santo Tomás que conviene, que al practicar la caridad guardemos bien el orden que ella misma prescribe, esto es, que atendamos al mérito, a la obligación y a otras circunstancias.

      Por ello, es que en este artículo queremos compartirte 5 razones por las cuales es importante que oremos, que ofrezcamos sacrificios, mortificaciones, Misas y el rezo del Santo Rosario por las benditas ánimas del purgatorio.

1. Grata es a Dios la caridad que se hace con las ánimas del purgatorio

      En cierta ocasión Dios le dijo a Santa Brígida: “Siempre que libráis un alma del purgatorio hacéis al Señor tal servicio como si a Él mismo lo libráis de la esclavitud. Seréis recompensados en tiempo oportuno”.

      Difícil, definitivamente es resolver a quien le es más provechosa esta caridad, si a los vivos o a los difuntos, pues la mutua correspondencia que hay entre unos y otros, corresponden a grandes beneficios que obtienen los que pasan a mejor vida, pero por si fuera poco no son menores para los que les ayudan rezando y sacrificandose por ellos.

      Si en nuestro caminar de fe está en nuestro corazón y tenemos verdaderamente el anhelo de agradarle a Dios, tomemos en cuenta que nuestra caridad con las almas del purgatorio nos hará más agradables a Él.

2. Los que piden mucho por los difuntos, cuando ellos estén en el purgatorio, serán ayudados abundantemente

     Los parientes son los más obligados a pedir por los suyos, sin embargo, desgraciadamente estos solo se limitan a decirles a sus difuntos la Misa de funeral y es muy frecuente que después se olviden de ellos, no les recen, ni les ofrezca Misas.

     Esto es triste, sobre todo teniendo en cuenta que, con la misma medida que ellos traten a sus difuntos serán ellos tratados a la hora de su muerte, y al revés, los que piden mucho por los difuntos cuando estén en el purgatorio serán ayudados abundantemente por los demás, como así lo han hecho ver muchas revelaciones de Dios, de la virgen y de los santos, y de las mismas almas del purgatorio.

     3. Orar por ellas, es una obra de misericordia

     San Francisco de Sales solía decir que en solo la obra de misericordia de rogar a Dios por los difuntos se encierran las otras 13, y se expresaba así: “¿No es en algún modo visitar a los enfermos el alcanzar con oraciones, y buenas obras, el alivio de las pobres almas que están padeciendo en el purgatorio? ¿No es dar de beber al sediento, el dar parte en el rocío de nuestras oraciones a aquellas pobres almas, que tanta sed tienen de ver a Dios, y que se abrazan en vivas llamas? ¿No es dar de comer al hambriento, el contribuir a su libertad por los medios que la fe nos enseña? ¿No es esto verdaderamente redimir cautivos y encarcelados? ¿No es vestir al desnudo el procurarles un vestido de luz, y de luz de gloria? ¿No es hospedar al peregrino el solicitar a aquellos pobres desterrados la entrada en la celestial Jerusalén, y hacerlos conciudadanos de los santos, y familiares de Dios en la eterna Sión? ¿No es mayor obsequio llevar almas al cielo, que amortajar y sepultar cuerpos en la tierra? Y en cuanto a las obras de misericordia espirituales, en rogar a Dios por los muertos, ¿no es obra cuyo mérito puede compararse con el de enseñar al que no sabe, dar buenos consejos al que los ha de menester, corregir al que yerra, perdonar las injurias, y sufrir con paciencia las adversidades y flaquezas de nuestros prójimos? ¿Y que consuelo, en fin se puede dar a los tristes de esta vida, que pueda compararse con el que nuestras oraciones dan aquellas pobres almas en tan gran aflicción y penas?”.

      Creo que no se puede presentar un motivo más fuerte para invitar al alma piadosa a arrogar por los difuntos, visto que esta sola razón es un haz de testimonios y una aglomeración de todas las obras de misericordia.

4. Las almas del purgatorio pueden rogar por nosotros

     Ellas continuamente se encuentran entregadas a piadosos pensamientos y deseos y pueden rogar por nosotros porque por una parte nos aman por caridad y por otra conocen que nos hallamos en muchos peligros y necesitamos el auxilio divino. Y aún pueden conocer que nosotros rogamos por ellas, y así en fuerza de la gratitud procuran rogar por nosotros, y como son amadas de Dios, nada impide que sus oraciones sean escuchadas favorablemente.

      Las almas del purgatorio están continuamente enviando al trono del Eterno abrasados suspiros y ardorosas súplicas para que nos mire con ojos propicios. Puede decirse que esta es la ocupación de aquellas almas: rogar incesantemente por nosotros.

5. Las almas del purgatorio son muy agradecidas

     Las almas del purgatorio que son sumamente agradecidas, no dejarán de alcanzarnos las gracias que nos sean más necesarias. Es indecible el agradecimiento con que las almas del purgatorio pagan a sus bienhechores en esta vida y sobre todo, en el momento de su muerte.

      Dice San Ambrosio que todo lo que por caridad hacemos en sufragio de los difuntos se convierte en mérito nuestro, y lo recibimos después de muertos 100 veces duplicado.
Asimismo, Santa Catalina de Bologna decía: "He recibido muchos y grandes favores de los Santos, pero mucho más grandes de las Santas Almas del Purgatorio”.

      Y Santa Catalina de Siena nos recuerda que las almas del Purgatorio que han sido liberadas de sus penas nunca se olvidarán de sus benefactores en la tierra e intercederán por ellos ante Dios.


      Si nosotros como católicos supiéramos cuan poderosos protectores se aseguran las almas del purgatorio con solo ayudarlas, no seríamos tan remisos de orar por ellas.
Las ánimas benditas del purgatorio pueden acortar nuestro propio purgatorio, ojalá que, en caridad, por amor a Dios, oremos por ellas y seamos fieles devotos.

      Como decía San Pío de Pietrelcina, vaciemos el purgatorio con nuestras oraciones.

     Un día menos en la tierra pero más cerca de Dios.
Columnista de CATOLIN
Escrito por:
Alejandra Villegas
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