7 Enseñanzas de Santa Faustina sobre el silencio - CATOLIN

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7 Enseñanzas de Santa Faustina sobre el silencio

Xalapa, Ver. 05 Oct 21. 12:30 hrs.
CATOLIN
1.     Hay que desconfiar de nuestra lengua

      Ya nos decía el Apóstol Santiago en su carta que, “la lengua es un miembro pequeño, y, sin embargo, puede jactarse de hacer grandes cosas… la lengua es un fuego: es un mundo de maldad puesto en nuestros miembros, que contamina todo el cuerpo, y encendida por el mismo infierno, hace arder todo el ciclo de la vida humana” (Santiago 3, 5-6).

     En el mismo sentido, nuestra santa polaca nos enseña que, la lengua es un órgano pequeño que hace cosas grandes… no le daré la más pequeña libertad; en un solo caso se la daré total, es decir, en proclamar la gloria de Dios” (Diario, 375). En su diario, Sor Faustina narra cómo ella desconfiaba mucho de su lengua en los momentos de sufrimiento, porque era propensa a hablar de sí misma, en lugar de alabar a Dios por todos los beneficios recibidos, pese a ello, rogaba mucho a Jesús en la Santa Comunión, que se dignara a sanar su lengua para no ofenderlo jamás (Diario, 92).

2.     Dios no se da a un alma parlanchina
 
     Dice la santa que el alma parlanchina es “como un zángano en la colmena, zumba mucho, pero no produce miel” (Diario, 119). Tal alma, vive con espíritu inquieto, está vacía en su interior, no tiene intimidad con Dios, no posee las virtudes fundamentales y perturba el silencio de los demás. A las almas parlanchinas, no se da Dios, porque “de verdad, el Espíritu Santo no habla a un alma distraída y charlatana, sino que, por medio de sus silenciosas inspiraciones, habla a un alma recogida, a un alma silenciosa” (Diario, 552).
 
     Si queremos que Dios se dé a nuestras almas, observemos rigurosamente el silencio.

3.     El silencio es una espada en la lucha espiritual

     “Esta espada del silencio cortará todo lo que quiera pegarse al alma.” (Diario, 477). El silencio es una espada porque continuamente somos llamados al ruido; en las discusiones solemos responder, sin pensar realmente si lo que decimos va conforme a la voluntad de Dios. En cambio, el alma que posee la espada del silencio, es fuerte; “ninguna contrariedad le hará daño si persevera en el silencio”.
 
4.     La falta de silencio conduce al pecado

     “Grandes culpas se cometen con la lengua. Un alma no llegará a la santidad si no tiene cuidado con su lengua” (Diario, 92).

     Santa Faustina fue consiente de los daños irreparables que provoca la ausencia del silencio, ya que a través de la lengua se hace mucho daño al prójimo.
 
      Aunque no es la regla, las mujeres suelen tener una gran inclinación al hablar, pero esto puede pasarle a cualquiera. En cambio, “los labios callados son el oro puro y dan testimonio de la santidad interior” (Diario, 552).

     Quien niega su lengua y observa el silencio, evitará las murmuraciones, maledicencias, chismes, amarguras, ofensas y una gran cantidad de palabras vanas y superfluas.
 
Nuestra santa, solía pedir al Señor que reforzara y limpiara su lengua para que no hiriera con ella al prójimo (Diario, 375).

5.     El silencio debe ser alegre

      Hoy en día, muchos creen que el silencio consiste en estar siempre callado y eso los limita a querer vivirlo; sin embargo, Sor Faustina nos enseña que, “se pueden decir muchas cosas sin interrumpir el silencio y, al contrario, se puede hablar poco y romper continuamente el silencio” (Diario, 118).

      Por tanto, el silencio debe ser alegre, venir desde el alma y conducirnos al recogimiento en Dios.
 
6.     El silencio es fundamental en la vida de oración

      Una de las grandes luchas que tuvo la secretaria de la divina misericordia, fue con el ruido, narra en su diario que, por las tardes, estando en el hospital, solían poner el radio y hasta mediodía no cesaban las conversaciones y el ruido. Ella esperaba el silencio para poder hablar solamente con el Señor.

      Poco después aprendió a silenciarse interiormente y ya no le molestaba nada, ni las conversaciones, ni el radio. “La gracia de Dios ha hecho que cuando rezo ni siquiera me doy cuenta dónde estoy, sé solamente que mi alma está unida al Señor y así me pasan los días en este hospital” (Diario, 837).

       Así, vemos cómo el alma silenciosa es capaz de unirse profundamente con Dios, a pesar del ruido que pueda existir exteriormente. “En el alma silenciosa Dios obra sin obstáculos” (Diario, 477).

7.     El silencio es el lenguaje de Dios
 
       A lo largo de la historia, hemos visto cómo Dios se dirige a su pueblo y a sus santos, a través del silencio.
 
       “El silencio es un lenguaje tan poderoso que alcanza el trono del Dios viviente. El silencio es su lenguaje, aunque misterioso, pero poderoso y vivo” (Diario, 888).
 
      Para que podamos entonces, oír la voz de Dios, es preciso tener serenidad en el alma y observar el silencio.
 
       Al alma que viva en el recogimiento “Dios les hablaría en seguida, ya que la distracción sofoca la voz de Dios” (Diario, 452).
Columnista de CATOLIN
Escrito por:
Jareny Ortega
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