Al menos nosotros hagámoslo - CATOLIN

LOGO
Logo Oficial
logo
Vaya al Contenido
Al menos nosotros hagámoslo
Xalapa, Ver. 22 Jun 20. 18:00 hrs.
Columnista de CATOLIN
Jareny Alejandra Ortega

Estudiante de Odontología, Productora  y conductora de "Un Café Con Tres de Fe"...
Jesús quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón”. Estas son las palabras que la Virgen María dijo a los pastorcitos en Fátima.
 
    Hace unos días celebramos esta hermosa devoción, que el Dios Altísimo quiso instaurar en el mundo, no solo para honrar a María, sino para que Ella sea nuestra orientadora en el camino que nos conduce a Cristo y a través del cual podemos alcanzar la salvación. Por eso, esta devoción, es propia de Dios, pues Jesús fue el primer devoto del corazón de su Madre.

    María, concebida sin pecado, al pronunciar las palabras “Yo soy la esclava del Señor, hágase en mí tal como has dicho” (Lc 1, 38), por obra y gracia del Espíritu Santo, encarna al Hijo de Dios, convirtiéndose en el primer Sagrario viviente.
 
    El Corazón de María es sede del Amor, Corazón amabilísimo, castísimo, humildísimo, purísimo, que late al unísono con el de su Hijo. Estos corazones están íntimamente unidos, por eso, la devoción al Inmaculado Corazón de María no se puede separar de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús. Y así, como estos Corazones están unidos por el mismo amor, también se encuentran atravesados por el mismo dolor.
 
    Recordemos las palabras que Jesús dijo a Santa Margarita: “He aquí el Corazón que tanto ha amado a los hombres, y en cambio, no recibe de ellos más que ultrajes, desprecios e ingratitudes. Tú, al menos ámame”.
 
    ¡El que es el Amor está sediento de ser amado! Tiene sed de que tengamos sed de Él y correspondamos a su divino amor.  María, al compartir sus sentimientos, y al ver como el amor de su Hijo no es correspondido de la manera que merece, sufre también. Es por eso que pide con tanta insistencia oración por la conversión de las almas alejadas y reparación por todos los sacrilegios e indiferencias que se cometen contra ese Corazón divino. Su mayor deseo es que su Hijo sea amado.
 
    Hoy, con ayuda de María quiero hacerte 10 invitaciones, para corresponder, al menos un poco, al amor que Jesús y María tienen por nosotros.
 
    1.    Medita el Evangelio. De esta manera conocerás a Jesús, y solo así podrás enamorarte de Él.
 
    2.    Realiza visitas al Santísimo Sacramento, pero no le pidas nada a Jesús. Contempla y repara junto con María.
 
    3.    Vive de oración continua. Puedes elegir una jaculatoria y repetirla constantemente a lo largo del día.

    4.    Reza el Rosario. Esta arma te permitirá mantenerte fortalecido, debilitará a satanás y te acercará a ambos Corazones.
 
    5.    Medita la Pasión de Cristo y únete a sus sufrimientos.
 
    6.    Procura que tus conversaciones sean edificantes y lleven a otras almas a enamorarse de Jesús.
 
    7.    Busca el silencio y la soledad, para que puedas escuchar qué pide Dios de ti.
 
    8.    Lleva con amor las cruces de cada día, no reniegues y agradece por el sufrimiento que ayuda a purificar tu alma.
 
    9.    Dedica el primer viernes de cada mes al Sagrado Corazón de Jesús y los primeros sábados al Inmaculado Corazón de María. Confiésate y realiza comuniones reparadoras.
 
    10. ¡Conságrate a estos dos Corazones! Y si ya estás consagrado, renueva las promesas que hiciste.
 
    Estas son solo algunas propuestas, pero no te limites, hay muchas otras cosas que hacer como muestra de amor y agradecimiento por tanto bien recibido.
 
    Quiero terminar con unas palabras de San Juan Pablo II: “María es el camino para llegar a Jesús”, y con esto, te pido no olvides que ese camino además de ser seguro y perfecto, también es angosto y pedregoso, requiere sacrificio, amor y reparación de nuestra parte. ¡AL MENOS NOSOTROS HAGÁMOSLO! Hagamos que estos corazones sean conocidos y amados.

    Nuestra Madre es vía segura de encuentro, pero nos pide que como ella, “amemos a Dios con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma, con toda nuestra mente y con todas nuestras fuerzas” (Mc 12,30). Para que al encontrarnos enamorados de Cristo, estemos dispuestos a HACER LO QUE ÉL NOS DIGA.
También te puede interesar:
Todos los derechos reservados © 2017 CATOLIN
Regreso al contenido