DE VACACIONES EN EL HOGAR P. 2 - CATOLIN

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DE VACACIONES EN EL HOGAR Parte  2
Xalapa, Ver. 04 Abr 20. 13:00 hrs.
Columnista de CATOLIN
María de los Angeles Vega

Maestra de Educación Especial, Psicoterapeuta, Directora del Equipo de Teatro de la Nueva Jerusalén...

    Volviendo a la oportunidad de permanecer en casa, quisiera aportar otras sugerencias para quien sean de alguna utilidad, insistiendo en no desaprovechar la oportunidad que esta convivencia única nos otorga.

 
    En la columna anterior, hicimos algunas reflexiones y propuestas, que de hecho giran en el encuentro con Dios. Ahora me permito compartir una “reflexión-propuesta” específica y tres más, que pueden ayudar a convivir, a conocerse y a amarse entre familia.
 
REFLEXIÓN-PROPUESTA:

 
    El hecho de tener amigos y buscar frecuentemente tiempos libres para convivir con ellos, obedece a varios factores, entre ellos, la compatibilidad de gustos y formas de ver la vida. Esto hace agradable la convivencia y propicia el deseo de mantenerla lo más posible. Pero, pregunto ¿Eso mismo ocurre entre familia? Si la respuesta es “No” o “más o menos” pregunto de nuevo ¿Por qué este anhelo de convivir no ocurre en familia? ¿Por qué queremos salir de casa a la primera oportunidad?

 
    Hay algunas posibilidades de respuestas: en muchas ocasiones (no digo que en todas) y en muchas familias (no digo que en todas), no se experimenta el mismo gusto o el mismo anhelo. Entonces, permanecer obligadamente juntos todo el día y muchos días, puede parecer desolador. Y esto ¿Puede remediarse? ¡Claro que sí! Pero, para lograrlo, primero, hay que desearlo, segundo, es necesario dar un salto del individualismo del hombre moderno, a la unidad pensada por Dios en el principio de la creación; vencer el individualismo es escuchar desde el corazón los anhelos y los gustos del otro, sin censuras, burlas o imposiciones, entendiendo que somos diferentes y aquello que para mí es aburrido o simple, para otro miembro de la familia resulta importante ¿Te gustaría intentarlo?
 
¿Por dónde empezamos, cómo lo hacemos?

 
    1.      Convoca a una junta familiar, es decir una reunión de toda la familia en un espacio imparcial, con asientos del mismo tamaño y en un ambiente cálido. (Imagina que la convocatoria es hacia tus compañeros de trabajo o amigos y mira tú actitud, así o mejor ha de ser en esta ocasión).

 
 
    2.       Explica a la familia que: esta “junta familiar”, lleva como fin aprovechar el tiempo juntos para llevarnos mejor, para reencontrarnos o quizá empezar a encontrarnos; que nunca es tarde para hacer del hogar lo que debe ser: Una luz que ilumine la vida de cada miembro que lo conforma. Y para ello, cada uno ha de participar con buena voluntad.

 
 
    3.      Ahora, pide a cada miembro pensar en una actividad que le gustaría realizar en familia, algo que le guste mucho hacer y nunca ha hecho en familia o ha hecho en contadas ocasiones o que ni siquiera la familia tiene idea que le agrada.
 

    4.      Puede haber resistencia o indiferencia si esta práctica no es común en tu familia, si es así, no te enojes, ten paciencia e insiste en que propongan alguna actividad aún cuando no haya una especial en sus mentes en ese momento. Los niños pequeños son espontáneos y seguro lo sugerirán.

 
 
    5.      Las propuestas serán diversas y seguro habrá cosas que no te parezcan atractivas, pero es un reto de amor ¡Amar lo que agrada a tu familia! Y aunque los gustos sean diversos, se aprende a convivir con amor, a morir al egoísmo de hacer solo lo que “a mí me apetece”. Te aseguro que resultará emocionante y será una gran sorpresa para tus hijos, tu disposición a ver sus programas o jugar con ellos un rato, en fin…

 
 
    6.      ¡Tal vez hay un gusto en común! Si es así ¡Aprovéchenlo! Es un excelente recurso para reír o reflexionar, según sea el caso.

 
    Antes de convocar a la junta haz un ejercicio personal que te servirá para ver cuanto conoces a tu familia; piensa qué responderá cada uno, sin burlas, ni censuras, piensa con respeto y al compartir podrás comparar.

 
    Te comparto lo que creo que prefiere cada miembro de mi familia:

 
    Mi esposo: Escuchar música en su equipo de sonido, especialmente canciones de su preferencia, con volumen fuerte, todos podemos cantar o simplemente escuchar.

 
    Mi hijo Tobit: Jugar un partido de Risk, Herencia de la tía Ágata, dominó…
 

    Mi hijo José Pablo: Ver un musical, preferentemente “El fantasma de la ópera” o “Los miserables”, no importa cuántas veces lo hayamos visto.

 
    Mi hija Gely: (Aunque está casada, pero cuando está en casa): Jugar una partida de turista.

 
    Mi yerno Emmanuel (cuando está en casa): Ver alguna película o serie de aventura. programa o reportaje.

 
    Yo: Jugar damas chinas, ver una película, ordenar la casa.

 
    Todos: Orar, ir al Santísimo, ir a Misa, hablar de temas católicos.

 
    Es así de sencillo. Puedes acertar o fallar, pero te da idea de cuanto les conoces.

 
    7.      Cuando realices tu junta, anota, esto refleja que te importa lo que se dice y que lo tendrás en cuenta, porque a veces lo que parece más simple se nos olvida y eso lastima, hace sentir que no fue importante su compartir. Regula cualquier expresión de descrédito y ten conciencia de evitarla; tu actitud, expresión y disposición dicen mucho a tu familia.

 
 
    8.      Ahora, organiza con todos, de acuerdo a las propuestas la hora o el día en que se llevará a cabo cada una. Hazlo con un tono de emoción, dándole importancia a cada acción.

 
 
    9.      Realiza cada acción, demuestra a la familia que eres un padre o una madre confiable que dices algo y lo cumples. Esto dará pie a nuevas propuestas y poco a poco a una mayor comunicación.

 
 
    10.  Únete a cada propuesta con gusto sincero, desde el fondo de tu corazón, porque eso se percibe, no es necesario un discurso, la disposición se nota por sí misma.

 
 
    Espero te animes a llevar a cabo esta propuesta y encuentres más variantes de las que hoy te propongo, no olvides que “se hace camino al andar”. Te deseo una feliz experiencia con tu familia, por quien vale la pena luchar y construir.
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