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El Cardenal Marx presenta su renuncia como Arzobispo y es rechazada por el Papa Francisco


Por: Gaby Villegas
CATOLIN
Cardenal Marx. Foto tomada de: aciprensa

Xalapa, Ver. 23 Jun 21. 14:30 Hrs.- (CATOLIN).- El Cardenal Reinhard Marx, presentó su renuncia como Arzobispo ante el Papa Francisco, la cual no fue aceptada expresando que “la Iglesia hoy no puede dar un paso adelante sin asumir esta crisis” de abusos.

    El pasado 4 de junio, el Cardenal Reinhard Marx, de 67 años, quien fue presidente de la Conferencia Episcopal Alemana y miembro del Consejo de Cardenales que asesora al Pontífice en la reforma de la Curia, presentó su renuncia, puesto que reconoció su responsabilidad en la mala gestión de los casos de abuso sexuales por parte de la clerecía alemana.

    “Esta es mi respuesta, querido hermano. Continúa como lo propones pero como Arzobispo de Múnich y Freising. Y si te viene la tentación de pensar que, al confirmar tu misión y al no aceptar tu dimisión, este Obispo de Roma (hermano tuyo que te quiere) no te comprende, pensá en lo que sintió Pedro delante del Señor cuando, a su modo, le presentó la renuncia: ‘apártate de mí que soy un pecador’, y escuchá la respuesta: ‘pastorea a mis ovejas’”, expresó el Santo Padre ante la petición de renuncia del Cardenal.

    El Papa Francisco, en la carta enviada al Cardenal, admite que “toda la Iglesia está en crisis a causa del asunto de los abusos” e incluso destaca que “la Iglesia hoy no puede dar un paso adelante sin asumir esta crisis”.

    “La política del avestruz no lleva a nada, y la crisis tiene que ser asumida desde nuestra fe pascual. Los sociologismos, los psicologismos, no sirven. Asumir la crisis, personal y comunitariamente, es el único camino fecundo porque de una crisis no se sale solo sino en comunidad y además debemos tener en cuenta que de una crisis se sale o mejor o peor, pero nunca igual”, destacó en Papa.

    Ante tal hecho, el Santo Padre expresó su agradecimiento al Cardenal por el valor expresado al mandar su carta de renuncia “Es un coraje cristiano que no teme la cruz, no teme anonadarse delante la tremenda realidad del pecado. Así lo hizo el Señor. Es una gracia que el Señor te ha dado y veo que vos la querés asumir y custodiar para que dé fruto. Gracias”.

    El Pontífice da la razón al Cardenal cuando define de “catástrofe” “la triste historia de los abusos sexuales y el modo de enfrentarlo que tomó la Iglesia hasta hace poco tiempo”.

    A su vez, el Papa Francisco destacó que “caer en la cuenta de esta hipocresía en el modo de vivir la fe es una gracia, es un primer paso que debemos dar. Tenemos que hacernos cargo de la historia, tanto personal como comunitariamente. No se puede permanecer indiferente delante de este crimen. Asumirlo supone ponerse en crisis”.

    Afirmó que “se nos pide una reforma” [en la carta, el Papa subraya la palabra reforma], una reforma que, “en este caso, no consiste en palabras sino en actitudes que tengan el coraje de ponerse en crisis, de asumir la realidad sea cual sea la consecuencia”.

    “Toda reforma comienza por sí mismo. La reforma en la Iglesia la han hecho hombres y mujeres que no tuvieron miedo de entrar en crisis y dejarse reformar a sí mismos por el Señor. Es el único camino, de lo contrario no seremos más que ‘ideólogos de reformas’ que no ponen en juego la propia carne”.

    Ante tal hecho, el Sumo Pontífice se manifestó muy crítico, de lo que externó: “Bien decís en tu carta que a nada nos lleva sepultar el pasado. Los silencios, las omisiones, el dar demasiado peso al prestigio de las Instituciones sólo conducen al fracaso personal e histórico, y nos llevan a vivir con el peso de ‘tener esqueletos en el armario’, como reza el dicho”.

    Es por eso, por lo que, “es urgente ‘ventilar’ esta realidad de los abusos y de cómo procedió la Iglesia, y dejar que el Espíritu nos conduzca al desierto de la desolación, a la cruz y a la resurrección. Es camino del Espíritu el que hemos de seguir, y el punto de partida es la confesión humilde: nos hemos equivocado, hemos pecado”.

    El Papa Francisco indicó que “no nos salvarán las encuestas ni el poder de las instituciones. No nos salvará el prestigio de nuestra Iglesia que tiende a disimular sus pecados; no nos salvará ni el poder del dinero ni la opinión de los medios (tantas veces somos demasiado dependientes de ellos)”.

    Por el contrario, “nos salvará abrir la puerta al Único que puede hacerlo y confesar nuestra desnudez: ‘he pecado’, ‘hemos pecado’…, y llorar, y balbucear como podamos aquel ‘apártate de mí que soy un pecador’, herencia que el primer Papa dejó a los Papas y a los Obispos de la Iglesia. Y entonces sentiremos esa vergüenza sanadora que abre las puertas a la compasión y ternura del Señor que siempre nos está cercana”.

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