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FAMILIA SÉ LO QUE ERES
Para comunicar el amor de Dios en la familia es necesario que la familia sepa lo que es, que recupere su identidad

Xalapa, Ver. 8 Abr 19. 20:40 hrs.
Porque somos hechura suya, criados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó para que anduviésemos en ellas (Efesios 2:10: 10).

    Para comunicar el amor de Dios en la familia es necesario que la familia sepa lo que es, que recupere su identidad. La revolución sexual de los años 70 del siglo pasado declaró la muerte de la familia, pero con el paso del tiempo se confirmó esta gran mentira, entonces, se buscaron nuevos modelos y formas de sustituir a la familia, de oscurecer su identidad. Por ello, es importante abrir ojos, oídos y corazón, para ver qué está pasando y conocer que ideas están recibiendo nuestros hijos que los llevan a desfigurar el concepto de familia.
 
    Nosotros podemos resistir los ataques a la familia, pero ¡no basta! hay que actuar ¡Ya! Hay que cambiar comportamientos concretos para salvar a nuestra familia.

¡Permitamos al gozo estar presente en cada acontecimiento familiar!
 
    Es necesario identificar nuestra identidad desde diversos puntos de vista que seguramente nos darán pauta para actuar. Veamos en esta ocasión uno de ellos:
 
    ¿Qué eres familia? “Familia tu eres el gozo y la esperanza” … fue el mensaje que dio san Juan Pablo ll en el cierre del congreso de la familia. Por ello, en este artículo y en el siguiente reflexionaremos el ser “El gozo”.

    ¡Permitamos al gozo estar presente en cada acontecimiento familiar!, Es cierto que hay muchas cosas que nos cansan, entristecen, confunden, pero si analizamos más allá, nos daremos cuenta que no se acaba el mundo, que no es catastrófico lo que vivimos.
 
    Nuestro perfil psicológico es determinante en como reaccionamos ante cada acontecimiento y lo que, para mí, es trágico para el otro es una simpleza. Hay situaciones verdaderamente preocupantes en el entorno familiar como una enfermedad incurable, la pérdida de una vida, etc., pero aun así desde la fe, sabemos que Dios dispone todo para bien y Él será nuestra fuerza para salir adelante.

 
“Ser el gozo” me lleva a observar y descubrir los momentos concretos en los que mi familia pone en peligro su identidad de: “SER EL GOZO”.

    “Ser el gozo” me lleva a observar y descubrir los momentos concretos en los que mi familia pone en peligro su identidad de: “SER EL GOZO”. ¡Este es el día que ha hecho el Señor, gocémonos y alegrémonos en Él! (Salmo 118, 24).
 
    Si este es el día que hizo el Señor, es el regalo de la vida lo que nos dio, entonces… es para gozarlo.

    Hace poco terminé cansada el día y guardando en el refrigerador la comida, se me cayó el recipiente de salsa, se quebró y regó. Me quedé seria, callada, analizando desde “mi cansancio”, la escena, cuando mi hijo Tobit dijo: “Ya ma, ríete”, reaccioné y empecé a reír, y reímos juntos por el accidente.
 
    Hay días en los que las cosas no salen como queremos o no da tiempo de lo planeado y esto puede nublar nuestro gozo, aportando un tono gris al ambiente familiar.

    Los hijos aprenden lo que viven, depende de nosotros darles un futuro de gozo.

¿Sabes? La vida pasa, ningún día se repite y desperdiciamos tantas oportunidades de gozar por los esquemas de inconformidad tan propios del ser humano...

    Pensemos en esas vivencias concretas tuyas y mías que, a la luz de esta descripción, pueden ser transformadas:
 
    -Se acabó el gas y el agua está helada. Si no eres susceptible a enfermarte ¡báñate con agua fría y piensa en la gente del campo que no tiene la oportunidad de un baño tibio, que utiliza el agua a la temperatura del ambiente y que, además, no tienen regadera.

    ¡Disfruta esta experiencia, valora lo que tienes y compártela en familia!

    -Le dieron un rayón a tu coche. Muestra a tu familia que el coche no es lo más importante y expresa en voz alta esta verdad que debes escuchar tú también.
 
    “Esto tiene remedio, gracias a Dios no fue algo mayor”.

    -Se hace tarde y las llaves del coche o de la casa no aparecen. Da gracias a Dios ya que Él sabe bien porque retrasa tu salida, tú no puedes ver de qué peligro te salva, pero Él sí.

    -El día está lluvioso y hace frío ¿se arruinan los planes de paseo? ¡No! tapa a tus hijos, cúbrete y disfruten la lluvia y si por de malas alguien se mojó los pies o completo, pues… ¡mójense todos y corran a casa a bañarse muertos de risa!

¿Sabes? La vida pasa, ningún día se repite y desperdiciamos tantas oportunidades de gozar por los esquemas de inconformidad tan propios del ser humano...

    -En plena comida tu hijo riega el agua o la sopa y mancha el mantel. Si tienes una mascota, déjala que se “agasaje” con lo que cae al suelo, busca con él que figura se formó en la mancha del mantel, no te pares con molestia a cambiarlo, ubica a tu hijo en otro espacio de la mesa y sigan comiendo. Más tarde, invítalo a limpiar contigo. Tú también has regado cosas y con el paso de los años tal vez riegues más. Así que ve aprendiendo a disfrutar.

Si ya cambiamos la agenda, ¡cambiemos también los hábitos! ¡Y salvemos la identidad de “gozo” en la familia!
 
    Me encantaría que me compartieras otras vivencias concretas diarias que pueden ser transformadas en GOZO familiar.

    El corazón alegre constituye buen remedio; más el espíritu triste seca los huesos (Proverbios 17:22).

    Es triste ese hogar donde al llegar el padre del trabajo, todo se torna oscuro porque viene de mal humor y no se le puede contradecir, el hijo a pesar de querer jugar tiene que estar en silencio. Tal vez en sus sueños juegue con su padre a la pelota.

    Es triste la madre que de todo se queja y vive con el ceño fruncido, echando en cara lo que hace por los demás.
 
    Es triste el hijo que se ofende cada vez que le piden hacer un quehacer o colaborar en alguna actividad familiar… la hija que nunca está satisfecha con la comida…
 
    Recuperar el gozo es una forma concreta de actuar contra aquellos que nos quieren arrebatar a los hijos con gozos falsos, pero deslumbrantes, cuando al comparar su hogar con otros ambientes, este les significa solo tristeza.

    Pongámonos a trabajar, revisa tus momentos familiares, pide la ayuda del Espíritu Santo y en nombre de Dios, mueve tus esquemas familiares.

    Si ya cambiamos la agenda, ¡cambiemos también los hábitos! ¡Y salvemos la identidad de “gozo” en la familia!

    Gócense en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Gócense! (Filipenses 4:4).  
Columnista de CATOLIN
María de los Angeles Vega

Maestra de Educación Especial, Psicoterapeuta, Directora del Equipo de Teatro de la Nueva Jerusalén...

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