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Hoy se celebra al primer mártir mexicano: San Felipe de Jesús
- “Jesús, Jesús, Jesús”, gritó San Felipe de Jesús antes de morir en una cruz.

Por: Alejandra Villegas
CATOLIN
San Felipe de Jesús. Foto tomada de: CATOLIN

Xalapa, Ver. 05 Ene 20. 16:40 hrs. (CATOLIN).- La memoria de San Felipe de Jesús, primer mártir mexicano y patrono de la Ciudad de México se celebra hoy 5 de febrero.

    “Jesús, Jesús, Jesús”, gritó San Felipe de Jesús antes de morir en una cruz y atravesado por dos lanzas durante las persecuciones contra los cristianos en Japón.

    San Felipe nació en la ciudad de México en el año de 1572. Fue hijo de inmigrantes españoles. De niño fue inquieto y travieso, poniendo en aprietos tanto a sus padres como familiares cercanos.

    En su adolescencia ingresó al noviciado de los franciscanos, sin embargo, no resistió la austeridad y severidad de las reglas del convento, lo que provocó que se escapara y regresara a su casa paterna.

    Años después, ejerció el oficio de platero, pero como las ganancias eran muy pocas, su padre decidió enviarlo a las Islas Filipinas a probar fortuna.

    A su llegada a la ciudad de Manila, Felipe gozó del imperio de artes, riquezas y placeres que ofrecía dicha ciudad; sin embargo la angustia, el vacío y el sinsentido de su propia vida estremecían su corazón, y en medio de aquel doloroso vacío volvió a oír muy tenue la llamada de Cristo: "Si quieres venir en pos de mí, renuncia a ti mismo, toma tu cruz y sígueme"(Mt.16.24).

    Ante ello, Felipe dio un sí generoso al llamado de Cristo ingresando a la Orden de los Franciscanos en Manila, donde comenzó su proceso de conversión.

    Se entregó a la oración, a los estudios y a la ayuda caritativa y servicial con los hermanos más necesitados y enfermos.

    Un día le dijeron que ya podía ordenarse sacerdote, y que, por gracia especial, su ordenación tendría lugar precisamente en su ciudad natal, en México.

    Para ello, se embarcó junto con Fray Juan Pobre y otros franciscanos rumbo a la Nueva España, sin embargo; una gran tempestad arrojó la embarcación a las costas del Japón, donde Fray Pedro Bautista y algunos franciscanos realizaban un arduo trabajo evangelizador.

    Felipe de Jesús se sintió muy feliz de este cambio de destino, pues era consciente de que era una instancia poderosa para reforzar su "Sí" al Señor en su entrega para la conversión de los japoneses de aquel lugar.

    Los esfuerzos del santo y de sus hermanos dieron abundantes frutos; sin embargo, estalló la persecución de Taicosama contra los franciscanos y los catequistas. Pese a que el Santo por su calidad de náufrago, hubiera podido evitar honrosamente la prisión y los tormentos como lo habían hecho Fray Juan Pobre y sus compañeros de naufragio, rechazó esa oportunidad y decidió abrazar del todo la cruz de Cristo, permaneciendo hasta el último suplicio junto a San Pedro Bautista y demás misioneros franciscanos que desde hace mucho tiempo evangelizaban Japón.

    Felipe de Jesús fue llevado por algunas de las principales ciudades para que se burlaran de él. Sufrió pacientemente que le cortaran, como a todos los demás, una oreja.

    Finalmente en Nagasaki (Japón), en compañía de otros franciscanos, además de laicos y jesuitas, abrazó la Cruz de la cual fue colgado, suspendido mediante una argolla y atravesado por dos lanzas.

    Felipe de Jesús fue el primero en morir un 5 de febrero de 1597, en medio de todos aquellos gloriosos mártires.

    En México cuando se supo la noticia de su martirio, las autoridades decretaron que se celebrara su testimonio de fe. A los pocos años se convirtió en fiesta nacional y el nombre del santo fue adoptado por barrios y pueblos que lo eligieron como patrono.

    Posteriormente, fue beatificado con sus compañeros de martirio, el 14 de septiembre de 1627, y canonizado el 8 de junio de 1862.

    Entre los años de 1958 y 1962 en el marco del centenario de la canonización de estos hombres de Dios gracias a donaciones enviadas principalmente de México, se construyó en Japón el conjunto arquitectónico del parque Nishizaka, en Nagasaki, conformado por la Iglesia San Felipe de Jesús y el museo de los 26 Mártires.

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