Medita el "Padre Nuestro" con Santa Teresa Parte 1 - CATOLIN

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Medita el "Padre Nuestro" con Santa Teresa Parte 1

Xalapa, Ver. 16 Oct 21. 12:20 hrs.
CATOLIN
     Santa Teresa de Jesús es una gran maestra de oración, y en su libro "camino de perfección" exhorta a usar nuestra boca solo para glorificar a Dios, de ahí que una de las jaculatorias que más realizan las carmelitas descalzas sea "Alabado sea Jesucristo, sea por siempre Alabado".

    Esta santa se gozaba más de las palabras de los Evangelios que de aquellos libros espirituales muy concertados, por eso mismo, recalcó siempre a sus hermanas que era "gran bien fundar su oración sobre las oraciones dichas de la boca de Jesús, basta el Paternoster y Avemaría”. Sin embargo, para poder rezar con especial devoción y amor, como ella lo hacía, es preciso que no sólo repitamos palabras mecánicamente, sino que meditemos en cada frase y deleitemos a Dios con esta oración.
 
    A continuación, te comparto las meditaciones de esta santa sobre el Padre Nuestro, con el fin de que, pidiendo su intercesión, podamos profundizar más en esta plegaria, y así, alabar a nuestro Señor.
 
"Padre Nuestro"

    Se pregunta cómo es que Dios se da tanto con esta primera petición, "en comenzando, nos henchís las manos y hacéis tan gran merced".
 
     Hoy Santa Teresa te invita a volver a tu Padre del cielo; como el hijo pródigo, pídele que te perdone, sane, renueve y fortalezca; después ruega que te permita ser su heredero.
 
     "Procurad, hijas mías, ser tales que merezcáis regalaros con Él, y echaros en sus brazos. Ya sabéis que no os echará de sí, si sois buenas hijas. Pues ¿quién no procurará no perder tal Padre?".

"Que estás en los cielos"
 
    Sabemos que Dios está en el cielo, sin embargo, San Agustín menciona que él lo encontró a Dios dentro de sí mismo. “¡Qué amor oblativo tan grande de Dios, que siendo el emperador del Cielo quiere venir a morar en la tierra de nuestro corazón!”.

     Hagamos de nuestra alma un cielo para nuestro amado, viviendo un recogimiento del alma, “un fortalecer y esforzar el alma a costa del cuerpo”. Santa Teresa, recomienda que para encontrar a Dios en el cielo de nuestra alma debemos:
 
     - Cerrar las puertas a todo lo del mundo: silencio de alma y cuerpo.
    - Aprovechar los sentidos para lo interior: Si hablare, procurar acordarse de que hay con quien hable dentro de sí mismo. Si oyere, acordarse que ha de oír a quien más cerca le habla”.

    - Orar constantemente: No abandonar a tan buena compañía y dolernos cuando por mucho tiempo lo hemos dejado solo.
 
“Santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino”
 
     Jesús nos conoce y sabe lo que necesitamos, por eso nos dice qué pedir a Dios, pues “muchas veces nosotros si no nos dan lo que queremos, con este libre albedrío que tenemos no admitiremos lo que el Señor nos diere […]porque estamos ciegos y con hastío para no poder comer los manjares que os han de dar vida, sino los que os han de llevar a la muerte, y ¡Qué muerte tan peligrosa y tan para siempre!”.
 
     Al santificar a Dios con nuestra vida, mente, pensamiento y corazón, está viniendo a nosotros su Reino. Teresa busca que Dios reine en su vida, para que la ilumine, acompañe, sea su amigo, y así el Reino del Cielo en la tierra resida en nosotros, sigamos su ejemplo.
 
     ¡Oh buen Jesús, que tampoco dais poco de nuestra parte como pedís para nosotros!
 
“Hágase tu voluntad, en el cielo y en la tierra”
 
     Esta petición va de la mano con la anterior, ya que hecha la tierra cielo, será posible hacerse en nosotros su voluntad. “Más sin esto, y en tierra tan ruin como la mía y tan sin fruto, yo no sé, Señor, cómo sería posible”. Es difícil aceptar la voluntad de Dios en nuestra vida si ésta no es como nosotros queremos o planeamos, por lo tanto, esta Santa Doctora, nos aconseja entender lo siguiente, para poder vivir plenamente esta frase del Padre Nuestro:
 
      “Tengo yo para mí que la medida del poder llevar gran cruz o pequeña es la del amor. Así que, hermanas, si le tenéis, procurad no sean palabras de cumplimiento las que decís a tan gran Señor, sino esforzaos a pasar lo que Su Majestad quisiere. Porque si de otra manera dais la voluntad, es mostrar la joya e irla a dar y rogar que la tomen, y cuando extienden la mano para tomarla, tornarla Vos a guardar muy bien”.
 
     Roguemos a Teresa que nos ayude a ser amigos verdaderos de Jesús…CONTINUARÁ.
Escrito por:
Astrid Cabrera
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