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Nuevo rito y requisitos presenta el Vaticano, para instituir catequistas

La estructura del rito prevé, después de la liturgia de la Palabra, una exhortación, que puede ser adaptada por las conferencias episcopales; una invitación a la oración; un texto de bendición; y la entrega del crucifijo.


Por: Alejandra Villegas
CATOLIN
Imagen referencial. Foto tomada de: cathopic

Xalapa, Ver. 18 Dic 21. 09:50 Hrs.- (CATOLIN).- El nuevo rito de institución oficial de catequistas en la Iglesia Católica presentado por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, detalla los requisitos para ser aceptados, así como el significado de ser instituido en este ministerio propio de los laicos.

     El rito fue presentado en latín, y luego de ello; la Congregación del Vaticano a través del prefecto el Arzobispo Arthur Roche, publicó una carta dirigida a los presidentes de las conferencias episcopales de todo el mundo, en la que explica qué es ser catequista, sus funciones, los requisitos para ser admitidos y quiénes preferiblemente no deberían ser admitidos en este ministerio.

      El fundamento del nuevo rito refiere dos documentos del Papa Francisco: el motu proprio Spiritus Domini, del 10 de enero de 2021 “sobre el acceso de las personas de sexo femenino al ministerio instituido del Lectorado y del Acolitado” y el motu proprio Antiquum ministerium, que ha instituido el ministerio del catequista.

     ¿Qué es y qué hace el catequista?

     La carta de la congregación señala que “El ministerio del catequista es un ‘servicio estable que se presta a la Iglesia local según las necesidades pastorales identificadas por el Ordinario del lugar, pero realizado de manera laical como lo exige la naturaleza misma del ministerio’: éste se presenta amplio y diferenciado”.

    “Sobre todo, hay que subrayar que se trata de un ministerio laical que tiene como fundamento la condición común de ser bautizados y el sacerdocio real recibido en el Sacramento del Bautismo, y es esencialmente distinto del ministerio ordenado recibido en el Sacramento del Orden”, agrega el texto.

    Los catequistas, “en virtud del Bautismo, están llamados a ser corresponsables en la Iglesia local para el anuncio y la transmisión de la fe, desempeñando tal función en colaboración con los ministros ordenados y bajo su guía”.

    La carta señala que un catequista que recibe este ministerio puede realizar, entre otras funciones, las siguientes: “la guía de la oración comunitaria, especialmente de la liturgia dominical en ausencia del presbítero o diácono; la asistencia a los enfermos; la guía de las celebraciones de las exequias; la formación y la guía a otros catequistas; la coordinación de las iniciativas pastorales; la promoción humana según la doctrina social de la Iglesia; la ayuda a los pobres; el fomento las relaciones entre la comunidad y los ministros ordenados”.

    En ese sentido, “es tarea de las conferencias episcopales clarificar el perfil, el papel y las formas más coherentes para el ejercicio del ministerio de los catequistas en el territorio de su competencia, en línea con cuanto ha sido indicado en el motu proprio Antiquum ministerium”.

    ¿Quiénes no deberían ser instituidos catequistas?

    De acuerdo a la carta, no deberían ser instituidos catequistas “aquellos que ya han iniciado el camino hacia el Orden sagrado y, en particular, han sido admitidos como candidatos al diaconado y al presbiterado”, así como también “los religiosos y religiosas (independientemente de su pertenencia a Institutos que tienen como carisma la catequesis), a no ser que sean referentes de una comunidad parroquial o coordinadores de la actividad catequética”.

     Lo anterior, debido al carácter laical del ministerio del catequista, es decir que es un servicio propio de los laicos.

     Asimismo, no deberían ser admitidos “aquellos que enseñan religión católica en las escuelas, a menos que también desempeñen otras tareas eclesiales al servicio de la parroquia o la diócesis”.

    “También están llamados a descubrir formas nuevas y audaces de anunciar el Evangelio que permitan suscitar y despertar la fe en el corazón de quienes ya no sienten necesidad de la misma”, agrega.

    Requisitos y celebración del rito

    Es el obispo quien debe discernir la llamada al ministerio de catequista, “valorando las necesidades de la comunidad y las capacidades de los candidatos”.

    “Pueden ser admitidos como candidatos hombres y mujeres que hayan recibido los sacramentos de la iniciación cristiana y hayan presentado libremente al Obispo diocesano una petición escrita y firmada”.

    Los catequistas deben ser “hombres y mujeres de profunda fe y madurez humana, que participen activamente en la vida de la comunidad cristiana, que puedan ser acogedores, generosos y vivan en comunión fraterna, que reciban la debida formación bíblica, teológica, pastoral y pedagógica para ser comunicadores atentos de la verdad de la fe, y que hayan adquirido ya una experiencia previa de catequesis”.

    Además, es necesario “que sean fieles colaboradores de los sacerdotes y los diáconos, dispuestos a ejercer el ministerio donde sea necesario, y animados por un verdadero entusiasmo apostólico”.

    El ministerio de catequista “es conferido por el Obispo diocesano, o por un sacerdote delegado por él, mediante el rito litúrgico De Institutione Catechistarum promulgado por la Sede Apostólica”.Puede ser conferido durante la Misa o durante una celebración de la Palabra de Dios.

    La estructura del rito prevé, después de la liturgia de la Palabra, una exhortación, que puede ser adaptada por las conferencias episcopales; una invitación a la oración; un texto de bendición; y la entrega del crucifijo.

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