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Pongámonos en camino
EL  acto conyugal une profundamente a los esposos, los hace aptos para la generación de nuevas vidas

Xalapa, Ver. 31 Ene 19. 21:25 hrs.
“Bueno y recto es el Señor; Él muestra a los pecadores el camino. Dirige a los humildes en la justicia, y enseña a los pobres su camino” (Salmos 25:8-9).

    ¡Qué importante es comprender el camino que inicia una pareja, cuando por respuesta a una vocación, une sus vidas en el sacramento del matrimonio! ¡Qué importante también, es entender esta “teología del cuerpo”! en cuyo “origen” San Juan Pablo ll, nos lleva a descubrir una conciencia precisa del significado esponsal del cuerpo y de su significado procreador. Es en esta vocación que, “el acto conyugal une profundamente a los esposos, los hace aptos para la generación de nuevas vidas”.

    “Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne; así que no son dos, sino una sola carne” (Marcos 10:8).

    Y de esta unión sacramental y de esta procreación, surge esa comunión de personas de la cual cada uno de nosotros podría decir:

Estas realidades internas y externas, nos pueden llevar a devaluar, sobrevalorar o incluso, desvirtuar a la familia

    Hay una sangre que corre por mis venas y me une a aquellos con los que comparto el espacio físico de un hogar y el espacio espiritual del alma. Comparto con ellos también las raíces de la fe, porque en ese espacio común, aprendí a creer en Dios y a comunicarme con Él. Ese espacio en común es la familia, que de modo interno, es un cúmulo de experiencias, recuerdos, alegrías y tristezas… pero de modo externo, es una comunidad amenazada por el pecado traducido en materialismo, secularismo, influencia negativa de los medios de comunicación y presencia de ideologías que desvirtúan su plan original. Estas realidades internas y externas, nos pueden llevar a devaluar, sobrevalorar o incluso, desvirtuar a la familia.

    No bastan las buenas intenciones o el discurso “fatídico” de estas amenazas para garantizar la estabilidad de la familia. Es absolutamente necesario, tener presente cual es la meta, el punto de llegada, es decir, cual es la misión de la familia: “Custodiar, revelar y comunicar el amor”, como reflejo vivo y participación real del amor de Dios por la humanidad y del amor de Cristo Señor por la Iglesia su esposa.
 
    Próximos temas serán motivo de profundizar esta misión, bástenos este inicio para tener claros 2 aspectos: 1) Hacia dónde vamos; entender que la familia no vive por vivir, sino que forma parte de un plan original, en un caminar que lleva a un fin.  2) Si hay un destino; es necesario un itinerario, un plan de ejecución que facilite el trayecto para que esas realidades internas y externas, no nos desvíen del camino, mucho menos, nos pierdan definitivamente.

Antes de planear el viaje, hay una palabra clave que abre camino, que elimina obstáculos y se llama: Oración.
 
    Los invito a ser parte de esta aventura, a ponernos en marcha hacia el destino pretendido, partiendo de una reflexión personal para darnos cuenta si estamos viendo a la familia, a “mi familia”, como parte de ese plan original. Y si encontramos que no estaba presente esta visión, a tomar el equipaje para iniciar hoy, una aventura desconocida, pero muy prometedora que me permitirá valorar esta experiencia única de vivir en familia.

    No importa en que momento de tu vida familiar vas, ni que rol tienes, importa que descubras “hoy” para que estas ahí; importa que te goces “hoy” en la oportunidad de reorientar el camino con una visión clara de la misión que te corresponde lograr. Antes de planear el viaje, hay una palabra clave que abre camino, que elimina obstáculos y se llama: Oración.

    Jesucristo nos enseñó que "cuando hay dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos" (Mt 17,19).

    Orar cada día por la familia y con la familia, pedir cada día al Espíritu Santo que sea la luz que ilumine el camino y a nuestra madre María, que sea la protección de cualquier tentación, es: ÉXITO GARANTIZADO.

    No importan las fallas, errores, limitaciones, caminemos al rescate de la familia, con las virtudes teologales que han movido a los Santos a realizar lo imposible.
 
¡Emprendamos el camino en Nombre de Dios!
Columnista de CATOLIN
María de los Angeles Vega

Maestra de Educación Especial, Psicoterapeuta, Directora del Equipo de Teatro de la Nueva Jerusalén...

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