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Quiero ser Santa pero no de altar ni de milagros
- Concepción Cabrera, viuda de Armida, laica, madre de familia, mística y apóstol es nombrada Beata.

Por: Astrid Cabrera
CATOLIN
Conchita Cabrera. Foto por: CATOLIN

Xalapa, Ver. 06 Abr 19. 16:15 Hrs.- (CATOLIN).- María de la Concepción Cabrera Arias, conocida como “Conchita Cabrera” y actualmente reconocida como Beata, es originaria de San Luis Potosí. Nació el 8 de diciembre de 1862, siendo la séptima de doce hermanos, sus padres fueron Octavio Cabrera Lacavex y Clara Arias Rivera. A la de edad de tres años y medio, Conchita recibió el Sacramento de la Confirmación y se confesó por primera vez a los ocho años. El Sacramento de la Primera Comunión lo llevó a cabo a la edad de 10 años.

    Desde muy pequeña se sintió “atraída por Dios”, de manera especial a participar de la Eucaristía, tenía una especial devoción a la Virgen María. Destacó por ser una niña sencilla, alegre, sensible, pura y con un espíritu de sacrificio.

    “Yo presentía dentro de mí, ¡Señor, casi sin conocerte, tu presencia, tu hermosura, tu poder y tu bondad!”

    Es importante destacar que la infancia y adolescencia de Conchita fue una época crítica para la Iglesia en México, debido a la expedición de las Leyes de Reforma que tenían como objetivo separar a la Iglesia del Estado.

    “A mí nunca me inquietó el noviazgo para ser menos de Dios ¡Se me hacía tan fácil juntar las dos cosas!”

    Tuvo un único novio: Francisco Armida García, con el cual, después de nueve años de noviazgo, se casó el 8 de noviembre de 1884. Del fruto de ese matrimonio nacieron 9 hijos, sin embargo 4 de ellos murieron. En el año de 1901 su esposo falleció, quedando ella viuda a la edad de 38 años pero decidida a sacar adelante a sus hijos.

    Asistió a sus primeros ejercicios espirituales antes de la muerte de su esposo, en el año de 1889, los cuales fueron dirigidos por el Padre Antonio Plancarte. Allí descubrió su misión SALVAR ALMAS. En el año de 1893 gracias a la dirección espiritual del Padre Jesuita Alberto Cuscó y Mir, Conchita comienza a escribir su Cuenta de consciencia (Diario Espiritual), mismo que continuó escribiendo durante 43 años.

    El 14 de enero de 1894, movida por el anhelo de ser solo de Jesús, se grabó en el pecho el monograma JHS, en ese momento de sus labios salió el grito:

“Jesús, Salvador de los Hombres ¡Sálvalos!”

    A los pocos días, en el templo de la Compañía, Dios le regaló la visión  de la Cruz del Apostolado. Esa Cruz es el símbolo de la espiritualidad de la Cruz que de igual manera Dios le regaló a la Iglesia por medio de esta laica, siendo el 3 de mayo la fecha donde se erigió la primera Cruz del Apostolado en la Hacienda Jesús María, lugar donde actualmente se realizan ejercicios espirituales y las Religiosas de la Cruz tienen un museo de la Beata. Sin embargo, su gracia central fue la encarnación mística.

    Habiendo fundado el Apostolado de la Cruz (1894), las Religiosas de la Cruz del Sagrado Corazón de Jesús (1897), la Alianza de Amor con el Sagrado Corazón de Jesús (1909) y la Fraternidad de Cristo Sacerdote (1912), tras conocer al Venerable Siervo de Dios P. Félix Rougier Olanier, emprende la difícil tarea de dar origen a la Congregación de los Misioneros del Espíritu Santo (1914) en plena persecución religiosa en México. Una vez fundadas las cinco Obras de la Cruz, Conchita siguió adelante en medio de sus asuntos familiares, propiciando la extensión del reinado del Espíritu Santo.

    En el año de 1925 se confió a la dirección espiritual de Monseñor Luis María Martínez, teólogo y místico; él fue un instrumento del Espíritu Santo para llevar a término la obra de santificación de esta mística y apóstol.

    La beata tiene diversos escritos en los cuales da a conocer a las Divinas personas: María y José; además, permiten acompañar a los lectores por la senda de la vida espiritual.

    Concepción Cabrera murió santamente el 3 de marzo de 1937, a los 74 años de edad. En sus últimos momentos estuvieron presentes Religiosas del Sagrado Corazón de Jesús y Misioneros del Espíritu Santo, y Monseñor Luis María Martínez. Le pusieron el hábito de religiosa de la Cruz pues en 1910 el Papa le había concedido hacer los votos religiosos.

    Emprendió el camino a los altares en el año de 1956, sin embargo, fue hasta el año 2000 que San Juan Pablo II la nombra Venerable y el 8 de junio de 2018, se constató la autenticidad de un milagro atribuido a la intercesión de Conchita y fue el pasado 4 de abril del presente año que el Papa Francisco firmó el decreto de beatificación.

    El Rito de Beatificacion se celebró el pasado sábado 4 de mayo, en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe. La memoria litúrgica será el día 3 de marzo, celebrando el aniversario de su muerte.

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