Código de derecho Canónico: Ordenación de mujeres es un delito - CATOLIN

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Reforma al Código de derecho Canónico: Ordenación de mujeres es un delito
- Ahora con la reforma, se establece que quien “administra deliberadamente un sacramento a quienes tienen prohibido recibirlo sea castigado con la suspensión, a la que pueden añadirse otras penas”.

Por: Alejandra Villegas
CATOLIN
Imagen referencial. Foto tomada de: Infocatolica

Xalapa, Ver. 03 Jun 21. 15:00 Hrs.- (CATOLIN).- El papa Francisco ha reformado el Libro VI del Código de Derecho Canónico con la Constitución Apostólica «Pascite Gregem Dei».

    Entre los puntos más destacados se encuentra el delito de abusos a menores, categoría en la que se encuentran también los delitos de homicidio y aborto y los delitos contra la vida, la libertad y la dignidad de la persona.

    Asimismo, actualiza otros delitos, tales como la ordenación de mujeres. Al respecto, Mons. Juan Ignacio Arrieta, recordó que la ordenación de mujeres es un delito en la Iglesia Católica, tal como se decreta en 2008:

    “La Congregación para la Doctrina de la Fe, para tutelar la naturaleza y la validez del sacramento del orden, en virtud de la especial facultad a ella conferida de parte de la Suprema Autoridad de la Iglesia (cfr. can. 30, Código de Derecho Canónico), en la Sesión Ordinaria del 19 de diciembre de 2007, ha decretado:

    Quedando a salvo cuanto prescrito en el can. 1378 del Código de Derecho Canónico, cualquiera que atente conferir el orden sagrado a una mujer, así como la mujer que atente recibir el orden sagrado, incurre en la excomunión latae sententiae reservada a la Sede Apostólica.

    Si quien atentase conferir el orden sagrado a una mujer o la mujer que atentase recibir el orden sagrado fuese un fiel cristiano sujeto al Código de Cánones de las Iglesias Orientales, sin perjuicio de lo que se prescribe en el can. 1443 de dicho Código, sea castigado con la excomunión mayor, cuya remisión se reserva también a la Sede Apostólica (cfr. can. 1423, Código de Cánones de las Iglesias Orientales)”.

    La novedad a la que se refiere Mons. Arrieta tiene que ver con que ahora esta norma está incorporada en el Código de Derecho Canónico. Esta hace hincapié en que “el clérigo que ordena a una mujer, puede ser castigado con la expulsión del estado clerical”.

    Entre otras cuestiones, la autoridad vaticana indicó a ACI Prensa que “el delito de administrar sacramentos a quienes tienen prohibido recibirlos estaba contemplado en el Código de 1917 en el canon 2364, pero no pasó en su día al Libro VI promulgado en 1983”.

   Ahora con la reforma, se establece que quien “administra deliberadamente un sacramento a quienes tienen prohibido recibirlo sea castigado con la suspensión, a la que pueden añadirse otras penas”.

    Con respecto a la reforma penal relativa a los abusos contra menores, el Obispo precisó que este delito “ha pasado del título VI al título VII de la segunda parte de este Libro sexto en materia penal. Esto no cambia, como es lógico, el delito en sí mismo, pero sí acentúa el hecho de que la Iglesia lo considera como un delito de particular gravedad, siendo un delito contra la dignidad de la persona”.
“No es simplemente un delito contra las obligaciones que asumen clérigos y religiosos por su condición, sino directamente también contra la persona”.

    En cuanto a los abusos contra “personas vulnerables”, Mons. Arrieta dijo que “la noción de persona vulnerable no está del todo definida ni acogida unánimemente por la doctrina, y la interpretación de su contenido se hace muy compleja. Por su novedad, tampoco es una noción que pertenezca a la tradición canónica”.

    Por ello, “teniendo que hacer una ley de carácter universal, de aplicación en toda la Iglesia y en culturas muy diversas, era un riesgo utilizar esa expresión. De ahí que se haya decidido emplear un giro que, de todos modos, incluye también a los sujetos con particular vulnerabilidad a los que la legislación de la Iglesia reconozca en cada caso análoga protección que a los menores”

    Con esta reforma, el canon 1398 señala que será castigado con la privación del oficio y con otras justas penas, sin excluir, si el caso lo requiriese, la expulsión del estado clerical, el clérigo “que comete un delito contra el sexto mandamiento del Decálogo con un menor o con persona que habitualmente tiene un uso imperfecto de la razón o a la que el derecho reconoce igual tutela”.

    Con esas mismas penas será también castigado el clérigo “que recluta o induce a un menor, o a una persona que habitualmente tiene un uso imperfecto de la razón, o a la que el derecho reconoce igual tutela, para que se exponga pornográficamente o para participar a exhibiciones pornográficas, tanto verdaderas como simuladas”.

    Estas mismas penas se impondrán también al clérigo “que inmoralmente adquiere, conserva, exhibe o divulga, en cualquier forma y con cualquier instrumento, imágenes pornográficas de menores o de personas que habitualmente tienen un uso imperfecto de la razón”.

    Con lo que respecta a la posibilidad de un juicio penal eclesiástico contra laicos que desempeñen cargos de responsabilidad, el Secretario del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos dijo a ACI Prensa que esto ocurre porque “en la actualidad hay muchos fieles laicos que ocupan oficios, ministerios o funciones de responsabilidad en la Iglesia,  como ecónomo, notario o juez”.

    “La nueva disciplina penal prevé que tales fieles laicos puedan ser castigados con penas canónicas si incurren en determinados delitos, igual que los clérigos o religiosos”, concluyó el Prelado.

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