Sacerdote católico polaco decapitado por los nazis, es beatificado - CATOLIN

LOGO
Logo Oficial
Vaya al Contenido

Sacerdote católico polaco decapitado por los nazis, es beatificado

- El decreto que confirma el martirio del Siervo de Dios, Jan Macha, fue aprobado por el Papa Francisco el 28 de noviembre de 2019.


Por: Alejandra Villegas
CATOLIN
P. Jan Franciszek Macha. Foto por: Oficina de Comunicación Exterior de la Conferencia Episcopal Polaca.

Xalapa, Ver. 24 Nov 21. 13:40 hrs. (CATOLIN). - El sacerdote católico polaco decapitado en 1942 con una guillotina a manos de los nazis, durante la Segunda Guerra Mundial, P. Jan Franciszek Macha, fue beatificado el pasado 20 de noviembre.

    El rito de beatificación realizado en la Catedral de Cristo Rey en Katowice, ubicada en el suroeste de Polonia, fue presidido por el Cardenal Marcello Semeraro, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos.

     En la homilía el Prefecto de la Congregación aseguró que el testimonio del sacerdote decapitado “es, en la historia de la Iglesia en la Alta Silesia, una página de fe y amor verdaderamente heroicos”.

    “También él murió, como el grano de trigo: fue asesinado por un sistema nazi lleno de odio hacia los que siembran el bien, para mostrar a los hombres de hoy que el dominio terrenal pasa, mientras que perdura el Reino de Cristo, cuya ley suprema es el mandamiento de la caridad. Cuando la violencia y los abusos de la guerra hacían estragos en Polonia y en todo el mundo, [Jan] entendió que solo la fe y la caridad permiten reconocer la dignidad inalienable de cada persona, creada a imagen y semejanza de Dios”, agregó el Cardenal.

     Además, “Cuidó de muchas familias afectadas por la pesadilla de la guerra. Ningún sufrimiento lo dejaba indiferente: dondequiera que alguien era arrestado, deportado o fusilado, traía consuelo y apoyo material. Y no prestó atención a las diferencias de nacionalidad, religión o nivel social”, dijo el Prefecto.

    Durante la ceremonia, luego de proclamar la fórmula de beatificación en latín se dio a conocer una imagen de Macha.

    Los miembros de la familia del nuevo beato llevaron sus reliquias al presbiterio. Estas consistían en la última carta de Macha a sus padres y hermanos antes de su ejecución, un Rosario que él había hecho y un pañuelo manchado de sangre.

     Jan Franciszek Macha, nació en Chorzów Stary el 18 de enero de 1914. Tenía dos hermanas y un hermano.

    Ingresó en el Seminario Teológico de Silesia. Fue ordenado sacerdote el 25 de junio de 1939 en la Arquidiócesis de Katowice.

    Fue vicario en la iglesia parroquial de San José en Ruda Śląska. Era miembro de un grupo clandestino, con nombre en código Konwalia (Lirio de los valles), que ayudaba a los necesitados.

    El 5 de septiembre de 1941, la policía secreta de la Alemania nazi, arrestó a Macha en una estación de tren en Katowice. Tras  interrogatorios humillantes, fue condenado a muerte por decapitación en una breve audiencia en Katowice el 17 de julio de 1942.

     En una prisión de Katowice a las 12:15 a.m. del 3 de diciembre de 1942, fue ejecutado por guillotina, a pesar de los esfuerzos de su madre por obtener el perdón.

      Horas antes de ser decapitación, escribió en una carta a su familia: “Esta es mi última carta. En cuatro horas se ejecutará la sentencia. Entonces, cuando leas esta carta, ¡ya no estaré entre los vivos! ¡Quédate con Dios! Perdóname por todo”.

     “Voy ante el Juez Todopoderoso que ahora me juzgará. Espero que me acepte. Mi deseo era trabajar para Él, pero no me fue dado. ¡Gracias por todo! Muero con la conciencia tranquila. He vivido poco tiempo, pero creo que he conseguido mi objetivo. No desesperes. Todo estará bien. El bosque, aunque haya un árbol menos, seguirá siendo un bosque. Sin una golondrina, llegará la primavera, y sin un hombre, el mundo no se derrumbará”.

    Estas palabras fueron descritas por el Cardenal Semeraro como la “enseñanza suprema” de Macha: “Jan Macha, el nuevo Beato, como un árbol cortado a temprana edad, puso los cimientos para la construcción de un hogar estable para las futuras generaciones, a las que da, con su vida sellada con su sangre, un mensaje claro: ‘Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos’”.

     Jan Macha murió a los 28 años y solo había servido 1257 días como sacerdote. Su cuerpo nunca fue recuperado y se cree que fue incinerado en el campo de concentración de Auschwitz.

    El decreto que confirma el martirio del Siervo de Dios, Jan Macha, fue aprobado por el Papa Francisco el 28 de noviembre de 2019.

    El futuro beato será nombrado patrono, entre otros, del Seminario Superior de Silesia en Katowice. Y su memoria litúrgica será celebrará el 2 de diciembre de cada año.

También te puede interesar:
Todos los derechos reservados © 2021 CATOLIN
Regreso al contenido