Tema 2: Semana Santa - CATOLIN

LOGO
Logo Oficial
logo
Vaya al Contenido
Bandadas > 2019 > Mayo
Tema 2
Semana Santa

CATOLIN
Xalapa, Ver.10 May 19. 15:00 Hrs.


Randy Sanchez Mendez (28 años)
Postulante en la Congregación de Santa Cruz en México
Monterrey, N.L.

La Semana Santa es un itinerario espiritual, en cual hombre experimenta la cercanía de Dios pero sobre todo su amor; por medio de su palabra que es cercana y paternal y que mantiene la esperanza de reconciliarse con hombre.

 
    En su primer encuentro con el hijo de Dios es con la entrada a Jerusalén, donde es proclamado con vivas y aclamaciones que lo presentan como un rey liberador que camina con su pueblo, pero sobre todo es que quiere reinar en nuestra vida para transformarla y hacer de ella un reinado de paz.

 
    En el segundo momento Jesús rompe con una estructura establecida por la cultura judía y de cual instaura la igualdad de los hijos de Dios, por medio de lavatorio de los pies donde manifiesta que el siervo no es mayor que su patrón; al romper con este protocolo da pie a mirar al otro como un verdadero hermano y viendo en rostro de Dios.

 
    Pero esto no queda en un simple mandamiento, sino que Jesús nos regala su presencia por medio de las especies del vino y pan, quedándose con nosotros como alimento de vida y que sacia nuestra hambre espiritual; y este día nos regala también el sacerdocio y que por medio del tendremos el alimento de vida.

 
    En el viernes santo Jesús hace un acto amor, en el cual ofrece como una ofrenda agradable al padre por nuestras faltas y errores, este es sacrificio es agradable y puro para Dios, porque su intención es hecha por un acto de amor.
 
En la parte final de la semana santa nos lleva al inicio de nueva vida con Cristo, y que no se queda en la muerte, si no que busca la vida eterna gracias al amor de Cristo.                                                                                                                  



Gabriela Villegas Hernández (24 años)
Lic. en Pedagogía
Miembro de la RCCES “Nueva Jerusalén” (Xalapa, Ver.)


AMARTE SOLO A TI SEÑOR

“¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Acaso las pruebas, la aflicción, la persecución, el hambre, la falta de todo, los peligros o la espada? Como dice la escritura: por tu causa nos arrastran continuamente a la muerte, nos tratan como ovejas destinadas al matadero, pero no, en todo eso saldremos triunfadores gracias a aquel que nos amó. Yo sé que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni las fuerzas del universo, ni el presente ni el futuro, ni las fuerzas espirituales, ya sean del cielo o de los abismos, ni ninguna otra creatura, podrán apartarnos del amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor” (Romanos 8, 35-39).

 
    Convencidos podemos estar que el amor de Cristo hacia nosotros es alfa y omega, un amor único, verdadero y eterno; mayor prueba de ello lo encontramos en Semana Santa, días para acompañar a nuestro amado Señor, conduciéndonos a la reflexión, conversión y resurrección. Contemplar la cruz, es experimentar el más grande acto de amor de Cristo con nosotros, es permitir que sea Él quien dirija nuestra vida, otorgando nuestra total confianza en los senderos que nos muestre y permita atravesar. Sin duda, estos días Santos, conllevan una mezcla de sentimientos, experimentando dolor, por el sufrimiento de Cristo, pero también alegría al saber que resucitó y que, con base a ello, cada uno de nosotros estamos invitados a resucitar con Él, transformando nuestra vida, dando muerte al pecado y obteniendo la vida de gracia.

 
    Somos nada Señor, pero aún en nuestra pequeñez, reconociendo que no somos dignos de estar a tus pies, queremos hacerlo, puesto que has puesto en nuestra vida y corazón ese anhelo de amarte y seguirte, que el celo por el amado nunca se acabe, que nada te separe de Él, y que todos tus pensamientos estén encaminados hacia Él. Dios te bendiga.



Juan Emmanuel Contreras Castillo (19 años)
Estudiante de Ingeniería en Sistemas Computacionales
Miembro de la RCCES “Nueva Jerusalén” (Xalapa, Ver.)

"Entonces Tomás, apodado el Mellizo, dijo a los otros discípulos: Vayamos también nosotros a morir con él”  (Evangelio según San Juan 11, 16)  Semana Santa, semana mayor para todos los católicos; semana que llega al corazón de distintas maneras, sea felicidad, aflicción o la esperanza de ver triunfante a aquel que se encumbro en el madero por amor. Semana que nos motiva a compartir el dolor con Jesús, que nos invita a hacernos uno con él. ¡Tengamos fe! Pues el amado sufrirá pero resucitará triunfante ante la muerte y de esta manera somos invitados a resucitar por su gracia. Muramos al hombre viejo, al pecado, a nuestra comodidad, para que renazca en nuestro corazón el anhelo de transmitir aquel semblante que alguna vez estuvo desfigurado por sacrificio de nuestra salvación.

   Sufrir a causa de Jesús es una realidad vigente y esta semana Santa fue motivo para reafirmar nuestro compromiso ante esta situación;  aquel inocente hombre, libre de pecado al soportar tanta aflicción en su cuerpo nos hace ver que la vida del cristiano tendrá grandes pruebas, pero que al final de todo, será su misericordia y gran amor que nos hará experimentar la gloria de la resurrección al vencer todas esas situaciones que nos acongojan.   ¡Oh gran semana que de dolor nos has llenado e irónicamente nos has mostrado el gran gozo de ver a nuestro señor Resucitado, solo en tus horas y días escondes el misterio de la muerte que da vida,  y solo en tu contenido reflexionamos los actos que prenden la llama de amor viva!



Jareny Alejandra Ortega García (19 años)
Estudiante de Odontología
Miembro de la RCCES “Nueva Jerusalén” (Xalapa, Ver.)

“Yo sé cuánto sufres, pero no tengas miedo, porque yo comparto contigo tu sufrimiento y siempre lo compartiré” Diario de Santa Faustina Kowalska

    La Semana Santa es una oportunidad para recordar el gran amor que Cristo nos ha tenido y meditar sobre su dolorosa pasión, oportunidad para hacer que todas las criaturas lo glorifiquen, y si ninguna lo quiere hacer, glorificarlo por ellas.

    Es un tiempo en el cual se nos invita a recordar los dolores que Jesús tuvo que soportar por nosotros siendo clavado en una cruz. Pero no solo somos invitados a recordarlo como un acontecimiento más, sino a hacernos partícipes de su sufrimiento. Y, ¿cómo podemos hacerlo? No se trata únicamente de un sufrimiento físico que todos puedan notar. Tomemos a María como ejemplo, ella tuvo un sufrimiento enorme a causa de los horribles tormentos que padeció su Hijo, sin embargo guardaba todo en su corazón. Nosotros también podemos sufrir en el silencio, muriendo a nosotros, a nuestra voluntad.

    No olvidemos que en la cruz, Cristo nos ha dejado a su madre (Juan 19, 26-27) y así ella se vuelve parte de nosotros, se hace parte de nuestros sufrimientos, ella consuela todo corazón afligido y lo une al corazón de su Hijo.

    Recordemos que no hay gloria sin cruz, no tengamos miedo al sufrimiento pues María camina a nuestro lado. Después de esta vida nos espera una mejor, la vida eterna, ¡resucitemos con Cristo cada día!



Alejandra Villegas Hernández (26 años)
Lic. en Geografía y Derecho
Miembro de la RCCES “Nueva Jerusalén”

Semana Santa, semana realmente importante para un católico coherente, puesto que, por agradecimiento y por amor acompaña a Jesucristo, aquél que ha entregado su vida por la salvación del mundo.

 
    En estos días Santos es preciso permanecer en oración, hacer sacrificios, arrepentirnos de todo corazón y tener el deseo de abrazar le cruz. Puesto que, con este misterio pascual, Dios Padre, a través del Hijo en el Espíritu Paráclito, se inclina sobre cada hombre ofreciéndole la posibilidad de la redención del pecado y la liberación de la muerte.

 
    Por tanto, lo importante de este tiempo no es el recordar con tristeza lo que Cristo padeció, sino entender por qué murió y resucitó. Es celebrar y revivir su entrega a la muerte por amor a nosotros, recordándonos que fuimos creados para vivir eternamente junto a Dios…
 
 
    Mira, ahí está Jesús quien murió de pies y manos traspasados
 
dando ejemplo de un amor sacrificado y en la cruz
 
nos dio a su Madre como nuestra…
 
 
    Deseo que en tu corazón exista el continuo anhelo de decirle: Padre en tus manos encomiendo mi espíritu (LC 23, 46) y con ello, aceptes su divina voluntad en tu vida con la finalidad de que en tu actuar diario dejes de crucificar a aquel que murió por ti y por mí.

También te puede interesar:
Todos los derechos reservados © 2017 CATOLIN
Regreso al contenido