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Tres en uno
    La teología cristiana nos enseña que existen tres funciones ministeriales que se presentan a lo largo de la historia de salvación y que la exégesis bíblica ha reconocido durante la vida pública de Cristo: sacerdote, profeta y rey. •

Xalapa, Ver. 22 Dic 18. 15:20 hrs.
    Dentro de los estudios que se han realizado a lo largo de nuestra era acerca de la palabra de Dios revelada en las sagradas escrituras podemos mencionar a la numerología bíblica, la cual estudia la presencia y connotación de ciertos números en los textos veterotestamentarios y neotestamentarios. Uno de esos números, que está muy relacionado con la esencia de Dios mismo, es el número 3. Este número representa la perfección y la santidad de Dios que se manifiesta en la santísima trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Todavía más, nos habla de la eternidad de Dios (antes, ahora y siempre) y de los atributos más conocidos de un ser divino (omnipresencia, omnisciencia y omnipotencia). Incluso podríamos decir que se extiende hasta abarcar la naturaleza bio-psico-espiritual del ser humano (cuerpo, alma y espíritu).

    Es mi deseo aportar ciertas consideraciones sobre la persona de Cristo en las que podremos concluir esta misma unidad e integridad a partir el número tres. Espero que todas ellas nos sirvan para profundizar nuestro encuentro con él y nos lleven a vivir más de cerca su encarnación.
 
Tres “V” en una persona
•Nosotros tampoco debemos tener miedo de presentar nuestras dudas a Dios, pero debemos ser conscientes de su respuesta•
 
    Benedicto XVI definió al cristianismo como la religión que cree en un Dios con rostro, esto es, un Dios que se hace semejante a sus criaturas y nos muestra toda la gloria de la santísima trinidad en su misión mesiánica. Dentro de esta misión, Jesús se atribuyó a si mismo tres “V”: Vía, Verdad y Vida (Juan 14, 6), pronunciando esto durante un diálogo con sus discípulos en el que manifestaban sus inquietudes acerca del reino de Dios. Nosotros tampoco debemos tener miedo de presentar nuestras dudas a Dios, pero debemos ser conscientes de su respuesta: “camina en mí, búscame a mí y vive en mí”. Si estamos unidos a Cristo, ¿Qué podremos temer? ¿Qué más podremos necesitar? (Romanos 8, 31). A esto se refiere también estas otras palabras evangélicas: Busca primero el reino de Dios (Mateo 6, 33), y todo lo demás en nuestras vidas ni siquiera debe estar dentro de una jerarquía, solamente es añadidura.
 
    ¡No pierdas la vía, no dejes de buscar la verdad y no desvalores la vida! (ahora cambia las palabras resaltadas por: Cristo).
 
Tres funciones en un solo ministerio
•La teología cristiana nos enseña que existen tres funciones ministeriales que se presentan a lo largo de la historia de salvación y que la exégesis bíblica ha reconocido durante la vida pública de Cristo•
 
    La teología cristiana nos enseña que existen tres funciones ministeriales que se presentan a lo largo de la historia de salvación y que la exégesis bíblica ha reconocido durante la vida pública de Cristo: sacerdote, profeta y rey. La doctrina eclesial también nos atribuye a todos los cristianos estas funciones desde el momento de nuestro bautismo en que somos unidos a Cristo. Para entender esto de mejor manera, debemos conocer qué son la liturgia, kerygma y diaconía, tareas indispensables e inseparables de la iglesia. La primera hace referencia a la celebración que hace el pueblo de Dios en torno a su gracia divina, o en otras palabras, es el encuentro constante que necesita tener el ser humano con su creador (sacerdocio); la segunda es el anuncio de la palabra de Dios, pues hemos tenido un encuentro con él y nuestros labios no pueden callarlo (profecía); por último, la diaconía es el servicio de la caridad, renunciar a uno mismo para entregarse a los demás, pero yo prefiero definirla como la encarnación de Cristo en nuestra persona, pues ya lo hemos encontrado y  anunciado, mas no serviría de mucho si no nos esforzamos en ser como Él.

    ¡Celebra la liturgia, anuncia el kerygma y vive la diaconía! (ahora cambia las palabras resaltadas por: Cristo).

Tres personas en torno a un nacimiento
   •Zacarías representa a la liturgia que es la vía para acercarse a Dios, Juan representa al kerygma que es el anuncio de la verdad y María representa a la diaconía que es dar vida a Jesucristo al encarnarlo•

    De los acontecimientos relativos a la encarnación y el nacimiento de Cristo quisiera resaltar las actitudes de tres personas que nos presentan los evangelios. Zacarías, Juan el bautista y María son personajes fundamentales para entender la misión de Cristo. Zacarías era un sacerdote del pueblo de Israel, él celebraba continuamente al Señor, pero cuando el arcángel Gabriel se le presentó para anunciarle el nacimiento de su hijo no creyó y quedó mudo (Lucas 1, 5 – 20); Juan el Bautista es el hijo de Zacarías, es conocido como el último de los profetas, pues su prédica fue la antesala del ministerio mesiánico, él mismo se definió como la voz que grita en el desierto (Juan 1, 23); La virgen María es la madre de Cristo, su primer sagrario, la primera en encarnarlo, ella aceptó la voluntad de Dios y por eso la conocemos como la llena de gracia (Lucas 1, 27 – 38).

    Ahora bien, Zacarías celebraba al señor cuando se quedó sin voz, así muchas veces nos pasa a los cristianos, estamos encerrados en los templos pero callados en las calles, andamos mudos por el mundo sin propagar las maravillas de Dios. El nacimiento de Juan (quien se definía como la voz que gritaba) era necesario en dos sentidos: para devolver el habla a su padre y para anunciar la misión de Cristo. De hecho, Zacarías recuperó milagrosamente la voz cuando Juan nació, porque la voz le da sentido a la celebración, la liturgia debe expandirse por el kerygma. Todavía más, esta voz iba a abrir el paso al verbo encarnado por María, comenzaría el tiempo de la caridad en su plenitud, este es el verdadero significado del amor: encarnar a Cristo en nuestras vidas, y María es el primer y gran ejemplo. Así, estas tres personas rodean el nacimiento y la misión de Cristo, sus tareas son fundamentales e inseparables, también los cristianos las debemos cumplir para construir el reino de Dios.

     Zacarías representa a la liturgia que es la vía para acercarse a Dios, Juan representa al kerygma que es el anuncio de la verdad y María representa a la diaconía que es dar vida a Jesucristo al encarnarlo.

    Tú también estás llamado a vivir estas tareas fundamentales e inseparables para todo cristiano. ¡Ánimo!
Columnista de CATOLIN
José Pablo Bonilla

Estudiante de Derecho y Contaduría en la U.V., escritor de tres musicales, compositor y guitarrista en...
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