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¿Un católico celebra el mes del “orgullo gay”? Sacerdotes responden

- “Por el lado de las motivaciones reales que están detrás del día o el mes ‘del orgullo’, la respuesta es que ningún cristiano tiene nada que apoyar ahí”.


Por: Alejandra Villegas
CATOLIN
Imagen de referencia Crédito. Crédito: pixabay

Xalapa, Ver. 08 Jun 22. 19:45 Hrs.- (CATOLIN).- Ante la pregunta sobre si un católico debe celebrar o no el mes del “orgullo gay” en junio, el sacerdote dominico y doctor en teología fundamental, Fray Nelson Medina; y el sacerdote mexicano Mario Arroyo, doctor en filosofía por la Pontificia Universidad de la Santa Cruz en Roma, responden a ello.

    En dialogo con ACI Prensa el sacerdote mexicano expresó “Me parece que un católico no debería celebrar el mes del orgullo gay ni el día del orgullo gay por tres motivos. El primero es porque el modo de ejercer la sexualidad no es motivo de orgullo, es una cuestión personal, íntima que no tendría por qué tener una relevancia social, pública, sobre todo en este caso que no representa ningún beneficio para la sociedad”, explicó el sacerdote.


    El segundo motivo, “porque no podemos ser ingenuos: muchas de esas celebraciones del orgullo gay, como los desfiles, están marcados por un fuerte contenido antirreligioso, en contraposición con la Iglesia, con la Biblia, con Dios mismo. Es como colaborar con la causa que no defiende los valores que uno sostiene”.

    Finalmente, el tercer motivo es que “el orgullo gay o las marchas del orgullo gay no representan a todas las personas que son gays u homosexuales. La Iglesia defiende a muchísimas personas que son homosexuales, pero no haciendo alarde de prepotencia, sino sencillamente acompañándolas, estando cerca de ellas, comprendiéndolas”.

    Por su parte, Fray Nelson Medina, explicó que si bien es razonable y correcto respetar a todas las personas, también a los homosexuales, no es correcto ser obligado a estar de acuerdo con sus prácticas sexuales.
 
    “En concreto, la aprobación forzada, el tener que estar de acuerdo, con los actos propios de lo que ellos llaman su ‘orientación sexual’ no es exigible y sí es, en cambio, reprobable e incompatible con nuestra fe cristiana y católica”, dijo Fray Nelson.

     De ese modo, “por el lado de las motivaciones reales que están detrás del día o el mes ‘del orgullo’, la respuesta es que ningún cristiano tiene nada que apoyar ahí”.

    De este modo enumeró tres elementos de las manifestaciones del “orgullo gay”: El primero es que “exaltan las prácticas sexuales incompatibles con la moral católica, por las razones que extensamente se estudian en los buenos cursos de moral antropológica y bíblica”.

    El segundo es que “invitan a que muchas otras personas expresen o experimenten, incluso por curiosidad, este mismo género de prácticas”.

    Y el tercero es que, con frecuencia, estas manifestaciones “denigran, insultan o se burlan de lo que ellos consideran como sus adversarios, a saber, los católicos convencidos de su fe”.

    Finalmente, con respecto a qué si se discrimina al no celebrar el orgullo gay, el sacerdote colombiano dijo que “es extrema superficialidad considerar que la única solución para ‘no discriminar’ es permitir que todos hagan todo, según el criterio de su solo y simple deseo. De hecho, un concepto tan pobre sobre la discriminación haría inviable toda sociedad”.

    Por lo tanto, ante el “mes del orgullo” u otras celebraciones semejantes, el católico debe mostrar “respeto a las personas porque son personas; lucidez crítica en el uso de los conceptos; claridad sobre el origen y el tipo de celebraciones que acompañan a tales eventos; y como lógica consecuencia, distanciamiento crítico y ningún apoyo por parte de los cristianos católicos. Todo ello en el humilde gozo de ejercer nuestro derecho y deber de predicar completo el Evangelio, como expresión de la más alta caridad y del servicio más pleno a toda la sociedad”, concluyó Fray Nelson.

    Con respecto a lo que debe de hacer un católico si en su trabajo celebran el orgullo gay, el P. Arroyo dijo que si esto ocurre, un católico debe manifestarse respetuoso y distante, para dejar claro que no comparte esa postura.

    “Un católico debe manifestarse respetuoso, es decir sin pelearse ni hacer drama ni nada, pero sí manteniéndose distante”, puesto que, de ese modo, el católico podrá “expresar que eso es algo que uno respeta pero con lo que no comulga, dejando claro que se respeta a las personas pero no es algo que voy a compartir”, concluyó el sacerdote.

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